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Testosterona «made in USA»
La sociedad estadounidense vive conmocionada tras darse a conocer los positivos de dos de sus deportistas más reconocidos, Justin Gatlin y el reciente campeón del Tour Floyd Landis

Justin Gatlin tras vencer en la final de los 100 metros en Atenas
Casi dos años después de proclamarse campeón olímpico y, mientras se preparaba para renovar su título mundial, el estadounidense Justin Gatlin, «el depredador de Brooklin» ha entrado en el túnel de la sospecha, el mismo que ha arrastró a su compatriota Floyd Landis, pocas jornadas antes. Cuando aún no se han apagado los ecos del positivo de Landis en el Tour de Francia, la admisión por parte de Gatlin de que falló en un control antidopaje, y también por la misma sustancia, testosterona, ha puesto en entredicho a otro héroe del deporte estadounidense. «Fui informado de que, tras la prueba de relevos que corrí en Kansas City, el pasado 22 de abril, di positivo por testosterona, pero no puedo aportar nada a esos resultados, pues no tengo conocimiento de haber utilizado o que me hubiesen facilitado sustancias prohibidas», dijo Gatlin por medio de un comunicado. Como Landis, Gatlin ha negado que se dope y como el campeón del Tour, ha puesto como prueba los numerosos controles que ha pasado sin problemas. «En toda mi carrera, he pasado controles en más de cien ocasiones, sobre todo a partir de los Juegos Olímpicos de Atenas y en las grandes competiciones en las que he participado. Todos los controles de esta temporada, incluidos a los que me sometí fuera de competición, han resultado negativos», afirmó Gatlin. En lo que se ha diferenciado de Landis es en su disposición a colaborar con la Agencia que le ha acusado de dopaje. Landis afirmó que el exceso de testosterona, en la etapa en la que fraguó su éxito en el Tour, se produjo de forma endógena y puso en duda los métodos del laboratorio de París. Gatlin, al contrario, se ha mostrado dispuesto a colaborar con la USADA, la Agencia Antidopaje estadounidense. «Voy a colaborar todo lo posible con la USADA y con todos los informes o investigaciones que ha iniciado en este proceso y espero que cuando se conozcan todos los datos estos revelen que no he hecho nada prohibido», informó. El pasado no ayuda Nacido el 10 de febrero de 1982 en Brooklyn, Gatlin, ya dio positivo en otra ocasión, por anfetaminas, durante los campeonatos americanos júnior de 2001, que se disputaron en la Universidad de Tennesse. Entonces, la sanción le fue retirada demostrase que la sustancia detectada era uno de los componentes de un medicamento que había tomado durante más de una década para combatir un déficit de atención que sufría desde niño. Entró en la elite de la mano de Trevor Graham, ex entrenador de Tim Montgomerie y Marion Jones, otros dos implicados en casos de dopaje por el Caso BALCO, y su progresión, desde que ganase la final de los 60 metros de los Campeonatos del Mundo en pista cubierta, en 2003 en Birmingham, ha sido imparable. Se impuso en la final olímpica de Atenas 04 y, un año después, se confirmó como el atleta más rápido del planeta, al lograr la victoria en las dos pruebas de velocidad (100 y 200 metros) de los Mundiales de Helsinki. Junto a su amigo Asafa Powell, Gatlin se mostró dispuesto a reeditar el duelo Ben Johnson-Carl Lewis. Ambos fueron rebajando la plusmarca del hectómetro. Pasaron por 9.95 y este año la situaron en 9.77, después de que al estadounidense le fuese añadida una centésima a la marca que obtuvo en Qatar, en mayo pasado. El viernes, en Londres, estaba previsto que los dos mostrasen sus cartas antes de los Mundiales de Gotemburgo, pero una lesión del estadounidense lo impidió. Un día después, Gatlin ha admitido que, desde abril, pesa sobre su carrera un nuevo caso positivo.