LUCHA LEONESA 2000
El cinto y sus variantes históricas
AHORA, que parece estar de actualidad el revisionismo de la «memoria histórica» y todo eso... Pues al menos como motivo para el debate, para ser debatido desde las diferentes sensibilidades, sirva este nuevo-viejo alegato que trata de probar lo erróneo de eso tan cazurro del «siempre se luchó así»; es decir, con agarre el cinto actual. Y vamos a hacerlo recurriendo a testimonios ajenos ilustres, dentro de la escasísima bibliografía existente sobre Lucha Leonesa. Recopilamos sucintamente una serie de Citas que describen con sencillez el fruto de sus observaciones. E investigaciones en el caso del último de los autores que reseñamos. Testimonio y memoria histórica en cualquier caso. 1898 Clemente Bravo «Un rincón de la Montaña, Morgovejo», pág, 17 (...) cogidos de la correa o la travilla del pantalón...». 1920 José M.ª Goy «Susarçon, Paisajes y Costumbres de la Montaña Leonesa», pág. 22 (...) con la mano derecha le cogió el cinto, con la izquierda le trabó el pantalón justo al bolsillo del lado derecho...». 1949 José González «Lazo de Almas. Casta de Satures, tipos, escenas, paisajes de la Montaña Leonesa. Estampas», pág. 48 (...) «una mano atrás agarrada al cinto y la otra al muslo agarrada al pantalón...». 1977 F. Javier García Blanco «La Lucha Leonesa, de tradición folklórica a deporte federado». En su documentada investigación, Tesis Fin de Carrera INEF, nos presenta a Francisco López Alba (padre del popular «Francisquito» de la Empresa López de la línea León-Boñar-Sabero-Cofiñal), nacido en 18881 y que le confiesa al propio autor que él había luchado muchas veces con la braga o calzón de estameña y que el cinto no se empezó a utilizar hasta mucho después. «(...) No se utilizaba específicamente el cinto, los luchadores se agarraban al pantalón que era suficientemente resistente para aguantar embestidas y tirones (...) Cuando fueron desapareciendo los pantalones de sayal, entonces se introdujo el cinto que proporcionaba un lugar de agarre más seguro (...) El cinto como lugar específico para agarrarse se empezó a utilizar aproximadamente hacia 1920 y ante la fragilidad de los pantalones que aparecieron entonces...» (pág. 65). El mismo autor recoge otra forma «histórica» de agarrarse: con una mano se coge el cinto puesto en la parte superior de la pierna por encima de la rodilla; es decir «se colocaban dos cinturones, uno en la cintura, que es el único que se conserva y el otro en la pierna, ya desaparecido. Ah, y el recurso de soltarse no se penalizaba con media caída: era, eso, un recurso más de la brega y en particular para los de menos peso cual defecto equilibrador de la báscula2. Como curiosidad, en la revista de Lucha Canaria «En Brega» n.º 7/1995 se lee textualmente «(...) y no me vengan con esa cantadera de la tradición, porque el calzón de brega actual es un invento de este siglo, puesto que en todos los anteriores en Canarias se lucha con pantalón largo y faja atada al muslo derecho, que era a lo único que podía agarrarse el contrario. El segundo agarradero que añadieron nuestros padres está matando la espectacular lucha de nuestros abuelos». Ya por nuestra cuenta, analícense otras alternativas que aporten vistosidad y alejen «los fantasmas del cinto lesionador». Sin eliminar la idea básica del cinto, tan consustancial con la Lucha Leonesa. No se trata de suprimir sino de buscar sustituto o, de momento, de autorizar reglamentariamente el recurso de soltarse.