Moyá se cae del Masters de Madrid a manos de Chela
El argentino no había conseguido derrotar nunca al mallorquín y ayer sólo necesitó 58 minutos Nadal se medirá en primera ronda al estadounidense Fish

Moyá anunció su deseo de seguir en el circuito al despidir la temporada
Carlos Moyá representó la primera y gran decepción para el público madrileño en la primera jornada del octavo Másters Series del curso y acentuó el discreto transitar que ha protagonizado por estos torneos, los más lustrosos del circuito después de los Grand Slam, después de caer frente el argentino Juan Ignacio Chela en menos de una hora (6-3 y 6-2). No corren buenos tiempos para el balear, otrora número uno del mundo -en marzo del 99- y ahora desplazado al puesto 43. Condenado a un papel residual en los grandes torneos y sostenido, simplemente, por el triunfo en Buenos Aires a principios de año y por la final que disputó en Chenai. Moyá, a sus treinta años, atesora una excelsa hoja de servicios desde que se inició como profesional en 1995. Atesora diecinueve títulos. Entre ellos Roland Garros y los Masters Series de Cincinati en el 2002 y Roma en el 2004. Fue su último gran triunfo. Poco tiene que ver ahora el balear con el jugador de entonces. Que completó aquél curso con la conquista de la Copa Davis en Sevilla. Ha empezado a asumir un natural declive y a alejarse de los momentos cumbre de los torneos notables. Moyá se ha acostumbrado ha cambiar de destino en los días iniciales de los torneos. En el 2006 ha caído en primera ronda en nueve torneos. Entre ellos, uno del Grand Slam, el Abierto de Australia, y cinco de los Másters Series -Cincinnati, Hamburgo, Roma, Montecarlo y ahora Madrid-, además de Gstaad, Barcelona y el último, en Bombai. Nunca hasta ahora había caído con Chela, al que batió en las tres ocasiones en las que se enfrentaron. No es inaccesible el sudamericano, 35 del ránking, sin éxito alguno en esta temporada y amparado sólo por torneos menores -Estoril, Amersfoort y México-. Pero en mejor momento y con mayor entusiasmo que el español, confiado en un futuro mejor en cualquier momento. Moyá despidió la temporada ataviado por una discreta imagen y abrió las sospechas sobre el futuro profesional del balear, que se resiste a pensar en la retirada: «Es cierto que soy el último que queda de una generación de tenistas que para mí, globalmente, ha sido la mejor que ha tenido nuestro tenis». El jugador mallorquín comentó: «Intentaré alargar al máximo mi estancia en el circuito. Pero me siento un poco solo en este sentido. Tengo ganas de seguir varios años más. Porque no estoy quemado ni desgastado».