«El balonmano es de todos los leoneses»
Afirma que ahora «cuesta más» sacar nuevos jugadores, pero ahí sigue. «Entrenar -dice- es el mejor medio de estar con los jóvenes» Lleva once años en el Ademar y afirma que lo importante es trabajar con dignidad para una afición que siempre res

en 1955
Asturiano de Teverga aunque él ya se considera «leonés de Teverga», Tomás Amador Higarza Suárez (1928), mucho más conocido en León como «el hermano Tomás», es el gran padre del balonmano leonés. Comenzó ejerciendo su magisterio deportivo en el colegio Maristas San José en 1953-curiosamente llegó aquí como entrenador de baloncesto- y ahí sigue al pie del cañón, acercándose ya a los ochenta años. -Hoy será homenajeado junto a Cadenas. ¿Se podía haber elegido mejor compañero de viaje? -Sinceramente, no. Manolo y yo tenemos una amistad de hace muchos años. Fuimos a coincidir en Leganés en un campeonato de balonmano. Él llevaba el deporte en el Ayuntamiento de Leganés y yo fui con el equipo a participar en la fase nacional, donde quedamos campeones. Y él, como leonés, iba a vernos y ahí se fraguó una amistad que dura hasta hoy. -Con los homenajes parece que uno está cercano a la jubilación, pero a usted aún le queda cuerta para rato ¿verdad? -Eso espero (dice con una gran sonrisa) Llevo ya muchos homenajes y todavía no me han jubilado. Yo espero seguir porque ahora estoy con el equipo infantil luchando a brazo partido y esa es una labor difícil porque estamos en una etapa de chicos en la adolescencia que saben muy poco de lo que es el sacrificio y luchar para llegar. Por eso ahora cuesta mucho más hacer un jugador que hace unos años porque huyen de lo que cuesta trabajo. -¿Qué diferencias hay entre el joven jugador de hace veinte años y el de ahora? -Pues mira, la principal es que los chicos de ahora no saben lo que es el sacrificio. Los padres les sacian y les dan todo y así es más difícil. -¿Cuantos años lleva vinculado al balonmano? -Yo vine de Lugo en el año 1953. Había sacado el título de entrenador de baloncesto y vine a entrenar a baloncesto aquí a León. Pero había un buen entrenador en el colegio y entonces yo me metí en balonmano, por azar. Ese primer año saqué el título de entrenador y árbitro de balonmano y... hasta hoy. -¿Y luego nunca quiso volver al baloncesto? -Pues no. Ya me metí por ahí,le cogí afición y aquí sigo. Hubo épocas en las que entrenaba a todas las categorías del colegio. -¿De donde le viene esa pasión por el balonmano? -Es pasión por el balonmano y por el deporte porque creo que en la vida es el mejor medio que he encontrado para estar al lado de la juventud. Y la vida de un marista es para estar con los jóvenes». -¿Qué nombres recuerda que hayan pasado por sus manos? -Cabanas, el entrenador del Altea; Raúl, que fue internacional; Manolo Castro, Estrella... muchos. -Con todo este pasado detrás, es normal que León sea una ciudad de balonmano. -Sí. Es un deporte muy arraigado. Puede decirse que el balonmano es de todos los leoneses, lo viven. Es una pasión que se lleva dentro Otro de los grandes nombres del balo nmano en León es el de Manolo Cadenas, Valdevimbre (1955). Llevó al Ademar a cotas que nadie hubiese soñado como la conquista de la liga en la temporada 2000-2001, la Copa del Rey en la temporada siguiente o en dos ocasiones la Recopa de Europa. -Los homenajes, ¿no le hacen a uno sentirse un poco mayor? -(Sonríe)Bueno, en este caso es una satisfacción porque es un homenaje a dos personas que formamos parte del balonmano de León. Yo estoy muy agradecido. En nombre propio y en nombre de todo el balonmano de León. -Y compartirá esa distinción con un amigo para que nade falte. -Sí. El hermano Tomás supone el comienzo de todo esto y yo creo que donde empiezan las cosas es siempre lo más importante. Su labor ha ido germinando con el paso de los años y dando mejores frutos en cuanto a afición, jugadores y a que se conozca León con el balonmano. Por todo esto, el hermano Tomás es más un padre. -En Leganés tiene un pabellóncon su nombre. En ese aspecto le falta ser profeta en su tierra. -En Leganés empecé a entrenar en una pista al aire libre y el pabellón se hizo cuando yo estaba allí. Eramos muchos los entrenadores pero a mí me distinguieron dándole mi nombre, un poco como el «okupa» de aquellas instalaciones por las muchas horas que echaba allí. Aquí en León hay algo que no trascendido y es que hace algún tiempo el Ayuntamiento me propuso dar mi nombre al Palacio de Deportes y yo lo rechacé. -¿Por qué? -Porque estando en activo en el Ademar no me pareció el momento más oportuno. En todo caso este es un anhelo que no me preocupa. Lo importante para mí es que el Ademar esté arriba y haga feliz a su afición con entrega, buen juego y un título de vez en cuando. -Siempre se habla de Cadenas como entrenador, pero también fue jugador. ¿Cómo era? -(Vuelve a sonreir al recordar) Jugué en el Vallehermoso de Madrid como extremo izquierdo. Era un jugador muy normalito, aunque llegué a jugar un año en división de honor. Pero fue allí donde nació mi vocación por ser entrenador y enseguida me di cuenta de que lo yo quería era influir de forma importante en un equipo y liderar un proyecto. Y eso como mejor lo podía hacer era como entrenador. -¿Tendría usted cabida en el Ademar actual? -Sí, para pasar los balones únicamente. Creo que ni de sparring (comenta con tono jocoso). -Lleva once años en el Ademar. ¿Qué ha cambiado del equipo con el que empezó al de ahora? -Todo tiene una evolución. Hay cosas que cambian y otras que se mantienen. Para mí lo más importante es que se ha creado una afición sólida, entrañable, que responde siempre al equipo sea cual sea la trayectoria deportiva. Es una verdadera afición al balonmano, en eso se ha mejorado. Y ahora el equipo se ha consolidado entre los catorce más grandes de Europa. «Los chicos de ahora no saben lo que es el sacrificio. Los padres les sacian y les dan todo y así es más difícil» «Llevo ya muchos homenajes y todavía no me han jubilado» HERMANO TOMÁS «Es un honor que el Ademar esté en el G-14, el grupo de los mejores y los que han ganado títulos» «Como jugador fui un extremo de lo más normalito» MANOLO CADENAS