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Quince minutos de optimismo
La Deportiva empezó el partido acorralando a su rival y sólo le faltó acierto de cara a gol

Rubén Vega le comenta algo a Nabil justo antes de botarse un córner
Acostumbrados a esperar acontecimientos en los partidos a domicilio, no dejó de sorprender que ayer los de Pichi salieran «muy enchufados» al terreno de juego. Y demostraron cuáles eran sus intenciones ya en el primer minuto de partido cuando Dani Borreguero capturó un balón rechazado por la zaga rojilla y se plantó en la frontal del área dispuesto a engatillar con la pierna izquierda, que no es la mejor suya. Como quiera que Nabil estaba justo a su lado y mejor colocado que él, el catalán dejó que fuera el delantero quien probase fortuna con la derecha, pero el balón iba centrado y Juan Pablo evitó lo que se temían los aficionados sorianos que no daban crédito a un comienzo de partido diferente al guión previsto. Sin embargo, la Deportiva de esta temporada suele quedarse a medio camino en sus actuaciones lejos de Ponferrada. Le pasó en Murcia dos veces, en Málaga y también en Cádiz. La victoria se le resiste en sus desplazamientos y ayer, pese a los buenos indicios que había dejado el último partido en casa con la exhibición anotadora frente al Albacete, tampoco pudo ser. Y no pudo ser porque de forma incomprensible se produce un desajuste defensivo a los siete minutos que coloca en línea prácticamente a toda la zaga de Pichi Lucas que rompen los numantinos con un balón profundo sobre Gorka Brit que habilita a Jon Pérez Bolo para que el ariete vasco sólo tenga que empujar a placer. Ya nada fue igual pese a que Nabil dispuso de dos buenas oportunidades para poner las tablas en el marcador. La primera de ellas llegó como consecuencia de un buen centro de Cifuentes (una pena que se prodigara tan poco el madrileño por su banda) para que el francés remate de cabeza con gran potencia pese a que estaba lejos del marco, llevando la pelota por encima del larguero para alivio de Juan Pablo. Ya en la segunda parte, una gran asistencia de Rubén Vega le dejó solo ante Juan Pablo y Nabil optó por elevar el balón en vaselina para salvar al guardameta. Lo consiguió, pero el balón se le marchó fuera por muy poco. Una pena. La derrota de ayer deja triste al equipo y a sus aficionados, pero da la impresión de que hay mimbres para remontar el vuelo y esa anhelada victoria fuera de Ponferrada no debe hacerse esperar. Sería una buena medicina para la ansiedad que a veces muestra el equipo.