Fútbol | Segunda División B
Una grada más llena que nunca premia a su equipo

Gesto de dolor del culturalista Pablo Suárez en los minutos finales
Una grada más llena que nunca durante la presente temporada se comprometió con el equipo, hasta el punto de arroparle cuando más difícil lo tenía, con sólo nueve jugadores sobre el campo, para empatar un encuentro que se había puesto muy cuesta arriba por las expulsiones del portero Aulestia y del centrocampista Alberdi. La afición respondió como en la mejores tardes. «A este equipo me lo han cambiado», señaló uno de los más socios más antiguos de la Cultural. «Milo Abelleira ha demostrado ser un gran entrenador, porque cuando llegó este equipo estaba muerto», espetó el mismo socio de manera tajante. La verdad es que la comunión entre el equipo y la afición se puso de manifiesto. Los cánticos a favor del cuadro culturalista, junto a los gritos de apoyo desde todos los costados del campo hicieron que lo que parecía una derrota segura, se convirtiera en empate. La hinchada leonesa supo premiar el trabajo de los suyos en todo momento. Ni un solo grito de desaprobación con el marcador en contra, sino todo lo contrario. «Vamos Cultural y vamos afición», gritó desde la grada del Amilivia uno de los más afamados abonados, durante muchos años imagen de la Coca Cola en León. Nadie se tiró para atrás y la grada arropó al equipo como nunca, hasta que el gol de Oriol Riera puso patas arriba a un estadio necesitado de goles y de jugadores esforzados como los que ayer saltaron al campo. Como detalle final, los jugadores y los aficionados se ovacionaron mutuamente cuando el árbitro dio por acabado el partido.