Diario de León
Publicado por
CAMINO GALLEGO
León

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GRACIAS. El Palacio de Deportes fue el jueves el bastión inexpugnable de Baloncesto León, como en los mejores partidos de su historia, que eso fue el del jueves. Pero todavía hay que afinar más. No podemos pretender ser «la mejor afición del mundo», como dice el Tigre, compatriota de Peterson, en su rústica pancarta de cartón, y tener fallos tan clamorosos como el que paso a reseñar. Los de Aranzana comenzaron el encuentro mucho mejor de lo que todos esperábamos (no porque no sean capaces de hacerlo, sino porque pensábamos que el CAI daría un poco más de guerra, aunque no hay que fiarse ya que hoy intentará sorprendernos) y así con trompetas cuando atacaban los maños y gritos de León, seguidos de tres palmadas, cuando lo hacían los rojos, la cosa fue encarrilándose y haciendo vibrar a la grada con los triples de Paolo Quinteros. Pero cuando el bravo jugador argentino se fue al banquillo para reponerse de un rodillazo, el CAI intentó aprovecharlo y colocó un 35-33 en el electrónico. Y aquí es cuando el Palacio se queda mudo. Pueden comprobarlo en los vídeos, los que tuvieran la precaución de grabar el encuentro. Yo esperaba que el público arreciara un poco más con sus gritos de ánimo cuando los aragoneses rebajaron la ventaja hasta ponerla en el marcador antes citado, pero no ocurrió así. Y eso no se puede permitir. Hay que estar un poco más atento para reaccionar con empuje en las gradas cuando llegan los malos momentos que se pueden sufrir en la cancha, porque es precisamente entonces cuando los jugadores más necesitan recibir ánimos. A todos nos gusta rompernos las manos a aplaudir y levantarnos del asiento cuando entra un triple en uno de esos momentos psicológicos que hacen más daño al contrario, al tiempo que catapultan a los locales, o cuando un espectacular mate nos hace sentir lo grande que es el baloncesto, pero también hay otros momentos en los que, tal vez sin tanto entusiasmo, tengamos que dejar patente a nuestro equipo que estamos ahí y puede contar con nosotros, para que tenga ganas de volver a intentarlo cuando no salen las cosas o se fallan canastas fáciles. Está claro que en cada partido suele haber cosas buenas y otras que no lo son tanto, acciones arriesgadas o certeras y fallos clamorosos por exceso de confianza, pero lo cierto es que si los jugadores lo dan todo la afición debe de estar al mismo nivel, arropando al Climalia León en los momentos buenos y en los malos, cuando disfrutamos y también cuando nos puedan decepcionar, Seguro que hoy la grada no sufre despistes como el comentado y el cinco del C.B. León se siente aupado en todo momento para llegar a la victoria. Por la misma razón hay que recordarles a Gustavo Aranzana y a sus jugadores que deben de ser más agradecidos con el apoyo del público y no debe repetirse el no volver a salir a la cancha cuando toda la grada lo pedía con sus voces y aplausos al grito megafónico de «Que salgan los toreros». Sé que Aranzana prefiere tener los pies en el suelo después del batacazo del año pasado, que aún queda mucho por jugar y que pueden pasar muchas cosas, por lo que no hay que creerse que está todo hecho o que va a ser fácil, y que una victoria sólo es uno de los tres peldaños necesarios para ascender, pero el público es soberano y si pide la presencia de sus ídolos no hay que negársela. Porque la afición ha sabido recompensar otras veces el esfuerzo y también ha pedido que los jugadores salgan del vestuario para recibir el merecido aplauso en ocasiones en las que se ha perdido en buena lid y con total entrega. Esperemos que éste no sea el caso de esta noche. Pero, incluso, si lo fuese y el respetable lo pide, los toreros deben salir. Gracias C. B. León.

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