Gran Premio de Hungría
Hamilton aprovecha el regalo

Hamilton celebra su victoria en el podio aunque no recibió felicitaciones de nadie de McLaren
El británico Lewis Hamilton ganó el Gran Premio de Hungría a costa de su compañe ro, el doble campeón del mundo español Fernando Alonso, y de su escudería, McLaren, cuyas instrucciones desoyó en la crono del sábado y a los que provocó una sanción al acusarles de perjudicarle. La ridícula decisión que tomaron con nocturnidad los comisarios deportivos del GP de Hungría condicionó el resultado de la carrera y regaló diez puntos a Lewis Hamilton en un fin de semana en el que el joven piloto se enfrentó con el equipo abiertamente. Esa actitud desafiante podría condicionar el futuro del campeonato y de los apoyos incondicionales de McLaren y sus jefes al británico, que no se corta a la hora de tomar sus propias decisiones. Poco podía hacer Alonso al ser relegado a la sexta plaza de la parrilla, y menos tras cometer un error en la primera curva por el que le superó uno de los Red Bull. Al final, sólo un segundo separó al asturiano del podio que coparon su compañero Hamilton, quien firmó su tercera victoria de la temporada, Kimi Raikkonen (Ferrari), que pareció demasiado conformista como para aspirar al título, y Nick Heidfeld (BMW Sauber). El piloto español reconoció que la tercera o cuarta posición era lo máximo a lo que aspiraba. Hasta el simulador de McLaren le situaba tercero en el mejor de los casos. Tomar la salida desde la sexta posición en un circuito tan complicado como el Hungaroring, y hacerlo además muy molesto por una decisión tomada en los despachos, es demasiado hándicap. El resto de los pilotos que se situaron en los puntos fueron Robert Kubica (BMW), en quinto lugar, seguido por Ralf Schumacher (Toyota), Nico Rosberg (Williams) y Heikki Kovalainen (Renault). En total, 18 monoplazas que cruzaron la meta, con tan sólo cuatro abandonos. Tras la victoria de Hamilton y el cuarto puesto de Alonso, su máximo rival en la lucha por el título, el británico se afianza aún más en su primera posición con 80 puntos, 7 por delante del bicampeón del mundo. Raikkonen asciende otra vez al tercer lugar con 60, mientras que Massa, que no sumó ningún punto -fue el decimotercero-, tiene en su haber 59. En el Mundial de marcas el resultado no es oficial, ya que la FIA decidió que McLaren no podría sumar puntos en esta carrera después de los incidentes del sábado durante la calificación y, como el equipo apeló, la clasificación está en suspenso. De momento, sin contar los 15 marcados por sus pilotos en Hungría, McLaren continúa líder con 138 puntos, 19 más que Ferrari. Como las situaciones hay que afrontarlas como vienen, Alonso se colocó donde le ordenaron cargado de frialdad y sin perder la sonrisa ni un momento. Vio, resignado, cómo su compañero de equipo ocupaba su lugar de privilegio tras una sanción que el asturiano calificó, irónicamente, como «pionera». El piloto español quiso aprovechar al máximo la salida, pero el riesgo no le benefició y fue superado por Kubica y Webber. Descendía hasta el octavo lugar, lo que le complicaba aún más las cosas. Sin dudarlo, superó al australiano y una vuelta después a Kubica. Entonces, su objetivo fue Ralf Schumacher, pero no pudo adelantarle en la pista. El asturiano se quejó del tráfico y de ser ralentizado durante muchas vueltas por el alemán, lo que finalmente le costaría un puesto en el podio. El ovetense luchó lo indecible durante las 70 vueltas, pero sobre el asfalto no pudo desembarazarse de los dos alemanes. En boxes, gracias a una perfecta estrategia y aprovechando que entró más tarde que sus rivales, salió por delante de Schumacher y luego de Kubica. El español no estaba ni mucho menos descontento con su actuación, aunque proclamaba que en condiciones normales la carrera hubiera sido suya porque era el más rápido. Hamilton estaba radiante. No era para menos. La FIA le había puesto la victoria en bandeja. El británico tuvo que luchar durante toda la carrera con la presión ejercida por Raikkonen, que desde la segunda posición le intentó ganar hasta el final y, por momentos, le metió el morro sin éxito. Hamilton no cometió ni un error, ni tampoco en los boxes, en los que las dos paradas para cambio de neumático y repostaje fueron perfectas. Hungaroring marca la diferencia y adelantar ahí es harto complicado. El piloto británico no quiso entrar en polémicas, e incluso, cuando fue felicitado por radio por su ingeniero, tras cruzar la meta, ni siquiera contestó. En la rueda de prensa posterior no habló más que de la carrera, no mencionó absolutamente nada sobre el clima que se vive dentro de la escudería. Todos están enfadados con él, por el comportamiento mostrado el sábado cuando desobedeció las órdenes en la calificación y no se dejó superar por Alonso. Esa fue la clave de todo el problema y las consecuencias siguientes. Y él sabe muy bien quién fue el culpable, aunque públicamente no lo quiera reconocer. Ferrari falla La estrategia de carrera de Raikkonen, que marcó la vuelta rápida en el último giro, fue similar a la del británico: dos paradas en boxes, salida con neumático blando, para terminar con el extra blando. Si las diferencias entre ambos durante la primera parte llegaron a estar cerca de los cinco segundos, tras la primera entrada en boxes bajó hasta un segundo. Después del segundo repostaje, y aunque salió a la pista más alejado del británico, volvió a recuperarle tiempo y de nuevo estuvo muy cerca. Cruzó la meta a tan sólo 0,7 segundos de Hamilton, que se dedicó a administrar su ventaja con tranquilidad. La actuación del nórdico fue mucho mejor que la de su compañero de equipo, Massa, quien salió decimocuarto y sólo adelantó un puesto en una carrera que puede añadir a su lista negra. Heidfeld mantuvo la tercera posición con uñas y dientes, aunque tuvo a Alonso muy cerca de su alerón trasero y paró tres veces, una más que el español.