Diario de León

Fútbol | Segunda División B

El número maldito de la Cultural

Los jugadores del equipo leonés evitan elegir el dorsal «2» para su camiseta por su tradición de gafe para el que lo lleva

Ángel Fraguas
León

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Los futbolistas que llegan a la Cultural evitan la elección del dorsal número «2» para su camiseta. Los más veteranos del vestuario se encargan de transmitir a los nuevos la negra historia que acompaña al «2». Lo más curioso es que ninguno de los actuales componentes del equipo culturalista formaba parte de alguna de las plantillas en la que la mala fortuna se cebó con el que portaba dicho dorsal. Se trata de un número gafado. La historia del «2» corre como la pólvora nada más que un futbolista nuevo traspasa el umbral del vestuario culturalista. Cuando llega la hora de elegir el número de dorsal, el «2» está maldito. Y es que no es para menos. Los últimos diez años en la historia del culturalismo han sido muy desafortunados para los que portaron en su espalda el «2». Desde que Julio lució el dorsal «2» en la época de Salvio Barrioluengo como presidente de la Cultural y Manuel Tomé como entrenador, la mala suerte se ha cebado con los portadores del «2» en forma de lesiones graves, que terminaron por apartarles de la práctica activa del fútbol. El vasco Sukunza, que se adueñó del número «2» de la Cultural como lateral derecho con Juan Díez Guisasola en la presidencia y Álvarez To mé como entrenador se vio obligado a dejar el fútbol como consecuencia de una lesión en el cartílago de la rodilla, que le impidió volver a las alineaciones culturalistas. Después de Sukunza, el siguiente en ponerse el «2» fue el cántabro Miguel Ángel Herrero. A parte de sufrir una grave lesión durante el encuentro Cultural-Orense en el año 2002, Herrero luchó por su vida, después de regatear al cáncer. Un tumor testicular, con metástasis en el abdomen, se la quiso arrebatar. Atrás quedaron dos intervenciones quirúrgicas, transfusiones de sangre y largas sesiones de quimioterapia. A los 15 días de la primera operación, en el testículo izquierdo, en febrero del 2003 y en el Complejo Hospitalario de León, volvió a jugar de nuevo. Pero en el mes de mayo del mismo año una analítica reveló lo peor y decidió a trasladarse al Hospital de Oviedo. Se vio obligado a raparse su popular melena y a ejecutar el regate de su carrera, ganar al cáncer. Y lo hizo. En agosto volvió, aunque ya nunca más apareció en las alineaciones de la Cultural. Jaime Quesada fue el siguiente en sufrir la maldición del dorsal número «2». Firmó como uno de los fichajes estrella para la temporada 2002/2003, después de una vida deportiva marcada por el éxito. El futbolista que había destacado en UD Las Palmas apenas jugó. Una lesión de espalda, primero, y de rodilla, después, además de un infortunio familiar, le hicieron pedir la baja. El gafe del «2» está más que demostrado. 1: Bermúdez 2: EL DORSAL MALDITO 3: F. Martín 4: Iván Otero 5: Aller 6: P. López 7: Asier 8: Joselito 9: Riera 10: Mateo 11: Cristóbal 13: J. Ramón 14: Nasser 15: Israel 16: M. Pérez 17: Chema 18: P. Suárez 19: Roskam 20: D. Pérez 21: Gorka 22: Addison 25: Calzado 27: Mauro 28: Merino 30: Bandera

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