Un banquillo que se multiplicó para hacer sufrir al rival
La implicación de los jugadores en los esquemas de Gustavo Aranzana es clara. Ayer en los dos primeros cuartos lo dejó patente aunque en el tercero su trabajo se vio desdibujado por el acierto del rival. La menor intensidad defensiva tuvo en parte la culpa y también el disponer de un banquillo escaso. Y es que para estar perfectos ante el Madrid hay que derrochar esfuerzo. Y ahí el cansancio pasa factura.