El Begar soñó un cuarto y se desinfló en otro (96-74)
Los leoneses tutearon al Pamesa hasta que la falta de concentración les jugó una mala pasada Resumen: Lo mejor |

El Grupo Begar soñó diez minutos con el triunfo, sufrió un atasco durante otros diez y vivió los 20 restantes con un marcador adverso al que apenas pudo responder para firmar una derrota en Valencia ante un Pamesa que supo jugar sus armas y aprovecharse de los errores visitantes para llevarse el gato al agua. Aranzana sorprendió con un quinteto inicial con Otegui y Yáñez en lugar de Hughes y Evans. Esa receta le dio resultado logrando los leoneses no sólo estrenar el marcador sino transitar con rentas iniciales que llegaban a los cuatro puntos (2-6 y 4-8). Con Bulfoni como abanderado en el ataque y un Otegui soberbio en su batalla ante los pívots rivales Miralles y Milojevic el Grupo Begar estaba haciendo sus deberes de una manera acertada. Ni el acierto de Douglas ni el de Williams desde la línea de triples hacía mella. Todo lo contrario. Los de Aranzana sabían que el juego en la zona era su mejor recurso y si además la media distancia funcionaba las opciones iban a ser mucho más elevadas. Con sendos empates a 19 y 21 los primeros diez minutos concluían con un ilusionante 23-22. La distancia idónea para mantener la esperanza. La segunda entrega varió por completo las perspectivas. Con Bulfoni sentado en el banquillo para librarle de un perjudicial desgaste, los leoneses empezaban a encontrar más obstáculos en su camino hacia la canasta. Un parcial de 9-0 para los valencianos trajo consigo el peor escenario. Huérfanos de puntos durante algo más de cuatro minutos los de Aranzana empezaban a mostrar una herida preocupante que a pesar del regreso a la pista de Bulfoni y la garra demostrada en defensa por Otegui no se redujo. Incluso fue a más llegando a los 18 puntos (51-33). El Begar había encajado más puntos de los permitidos antes del descanso y ahí estaba su peor enemigo. Ni la los dos puntos de Marco y ni los tres de Yáñez cicatrizaron una herida que al intermedio precisaba de 16 puntos de sutura (54-38). Para salvar la situación era preciso recurrir nuevamente a la épica y los leoneses se pusieron manos a la obra. Pero esta vez el deseo chocaba con una realidad que minuto a minuto hacía más fuertes a los levantinos. Barac, a pesar de sus personales, era todo un coloso tanto bajo el aro como en la media distancia. Esa circunstancia dejaba muy cuesta arriba el pulso. Ni los cambios de Aranzana ni tampoco los tiempos muertos parecían obrar la reacción. El Pamesa, cada vez más cómodo, aprovechaba los constantes fallos ante la canasta del Begar para martillear a base de triples a los leoneses que a falta de 30 segundos para concluir el tercer periodo ya caían por 25 puntos (78-53). El triple de Barnes casi sobre la bocina fue sólo un bálsamo (78-56). Restaban diez minutos pero ayer, los de Aranzana, demostraron que su mejor día debía esperar a otras citas. Con todo decidido, levantinos y leoneses se limitaron a un intercambio de canastas, a jugadas vistosas y a algunos intentos inverosímiles de canastas para condimentar un pulso que los locales cerraron con un 96-74. Lo de menos fue la diferencia, lo peor, la derrota.