Variantes históricas del cinto
SI VOLVEMOS a la carga sobre ello, lo es -al menos- como motivo para debate. Para ser debatido desde las diversas sensibilidades. Sirva, pues, este viejo-nuevo alegato a tales efecdos y que trata de probar testimonialmente lo erróneo de eso tan cazurro del «siempre se hizo así»; es decir, siempre se luchó así, con agarre sobre el cinto actual. Cumplimos con el compromiso dal que nos habíamos comprometido, con esta aportación monográfica -y un tanto bibliográfica-, de cara a ser debatido sin apriorismos ni posiciones preconcebidas y rígidas. Todo es debatible y discutible en todos sus extremos; abiertamente y sin reservas mentales. Y vamos a hacerlo recurriendo a testimonios ajenos ilustres, dentro de la escasísima bibliografía existente sobre lucha leonesa. Recopilamos sucintamente una serie de citas que corresponden a prestigiosas plumas que describen con sencillez el fruto de sus observaciones directas; y el fruto de sus investigaciones en el caso del último de los autores que reseñamos. * 1989. Clemente Bravo. Un rincón de la Montaña, Mogrovejo , pág. 17 «(...) cogidos a la correa o la travilla del pantalón...». * 1920. José M.ª Goy. Susarón, Pajares y costumbres de la Montaña leonesa , pág. 221 «(...) con la mano derecha le cogió el cinto, con la izquierda le trabó el pantalón junto al bolsillo del lado derecho...». * 1929. León M. Granizo La provincia de León: paisajes, hombres, costumbres y canciones , págs. 52 y 53 «(...) cogidos los mozos por los bordes del pantalón enlas cinturas, o por las cintas que para ello se ponen...». * 1949. José González Lazo de almas. Casta de Astures, tipos, escenas, paisajes de la Montaña Leonesa. Estampas , pág. 48 «(...) una mano atrás agarrada al cinto y la otra al muslo agarrada al pantalón...». * 1977. F. Javier García Blanco La Lucha Leonesa, de tradición folklórica a deporte federado . En documentada investigación, tesis fin de carrera del Inef, nos presenta a Francisco López Alba (padre del popular Francisquito de la Empresa López que cubría la línea León-Sabero-Boñar-Cofiñal), nacido en 19881 y que le confiesa al propio autor que él había luchado muchas veces agarrado a la braga o calzón de estameña y que el cinto no se empezó a utilizar hasta mucho después «(...) No se utilizaba específicamente el cinto, los luchadores se agarraban al pantalón que era suficientemente resistente para aguantar embestidas o tirones (...). Cuando fueron desapareciendo los pantalones de sayal, entonces se introdujo el cinto que proporcionaba un lugar de agarre más seguro (...) El cinto como lugar específico para sujetarse se empezó a utilizar aproximadamente hacia 1920 y ante la fragilidad de los pantalones que aparecieron entonces ... (pág. 65). El mismo autor recoge otra forma histórica de agarrarse: con una mano se coge el cinto situado en la parte superior de la pierna por encima de la rodilla; es decir «se colocaban dos cinturones, uno en la cintura, que es el único que se conserva y otro en la pierna, ya desaparecido. Ah, y el recurso de soltarse no se penalizaba con media caída; era, eso, un recurso más de la brega y de modo especial para los de menos peso cual efecto equilibrador de la báscula. Como significativa e ilustrativa curiosidad, en la revista Lucha Canaria n.º 7/1995 y en su página 20, a modo de editorial, se puede leer textualmente «(...) y no nos vengan con esa vieja cantadera de la tradición, porque el calzón de brega actual es un invento de este siglo, puesto que todos los anteriores en Canarias se luchó con pantalón largo y faja atada al muslo derecho, que era a lo único que podía agarrarse el contrario. El segundo agarradero que añadieron nuestros padres está matando la espectacular lucha de nuestros abuelos». Ya por nuestra cuenta, y al margen de estas variantes del cinto más o menos históricas, analícense posibilistamente otras alternativas que aporten vistosidad y que alejen «los fantasmas del cinto lesionador». Y la evidencia del cinto encorsetador y limitador. Sin eliminar ni desnaturalizar la idea básica del cinto identificativo, tan consustancial con la lucha leonesa. No se trata de suprimir sino de buscar válidos, admisibles y mejorables sobre lo presente. También por nuestra cuenta, hasta que se debata, se ensaye y se encuentra alternativa al cinto; hasta que se sustituya al «cinto presuntamente lesionador», de huesos/ de músculos/ de espectáculos (si bien esto último ya no tan presunto) ¿qué se arriesga por probar a autorizar transitoriamente -experimentalmente- el luchístico recurso de soltarse? Sin penalización por tanto y como recurso no sólo de defensa sino también de ataque. Lo dicho, en plan experimental y de ensayo, vaya... Y por qué no ya en la Liga por equipos? Ensayo con varios presuntos beneficios añadidos: atenuar agotamientos físicos ante la disputa de varios combates seguidos, alejar el riesgo de lesiones óseas y musculares, buscar de propiciar que gane el espectáculo... y que no gane el de más cintura. Y hasta facilitar el arbitraje reduciendo la polémica del conflictivo y polémico agarre, al no ser éste tan decisivo cuando existe la posibilidad de soltarse sin penalización...