Imaginación y acción
EN NUESTRA opinión los problemas de la lucha leonesa no se solucionan con dinero, o al menos no sólo con dinero. Se han de solucionar con imaginación y acción; acciones imaginativas. Sin reservas mentales que «desprecian cuanto ignoran». Y es que si la ignorancia es lesiva, también lo ha de ser la resignación y el autocomplaciente engaño. ¿Dónde queda la autoestima? Desde aquí toca suscitar, espolear, casi hasta provocar¿obviamente en positivo. Nos duele la Lucha Leonesa, y perdón por la petulancia, como a García Lorca le dolía España. Nada más lejos de nuestras pretensiones que ejercer con vocación de mosca cojonera o de Pepito grillo. Ni siquiera de conciencia crítica. Más bien de despertar inquietudes -pretendidamente imaginativas- y sembrar expectativas -en la misma línea más o menos imaginativa- que puedan ser realizables y lleven a resultados concretos. Resultados concretos. Acciones que se traduzcan en resultados concretos. Partiendo de ideas renovadoras que aparten las cortinas de humo enmascaradotas para ocultar esa falta de renovación. Que si las Luchas Celtas, que si los homenajes a los ex luchadores de un corro sí y otro también cual efecto mimético generalizado: que además sirve federativamente para preparar iluminados textos de «retórica exaltación aluchera» que nos retrotrae a los tiempos del ínclito Olegario R. Cascos Cual diría Ortega «no es eso, no es eso»¿ O cuando menos no es eso solamente. ¿Y las innovaciones para cuando quedan? Mirar al pasado, sí, pero sólo con el rabillo del ojo. Y sin echarle la culpa de todo el dinero. Reiteramos, estamos convencidos de que el avance no es cuestión de dinero. Más bien, y reiteramos así mismo, de imaginación y acción. ¿Otro verano condenados al «aluche en plan compadre»? ¿Al compadre obsoleto del aluche en clave del más de lo mismo? Pues claro, ya se sabe, "el aluche en su sitio» señalan alegóricamente y como triunfalmente. Más bien premonitoriamente¿ y compadreramente. ¿Y lo que está pasando -y dejando de pasar- ¿dónde queda? ¿El autoengaño de anticipar las eliminatorias iniciales para evitar la duración del corro? El equivalente a hacer trampas en el solitario, mediante esa especie de «pre-corro o dos corros en uno». Admitido que la duración de los corros, en general, es impresentable como competición y espectáculo deportivo. Y ya no digamos el remate superpesado de la categoría de superpesados, que suelen resultar más aburridos -superpesados- que unos versos de Gamoneda¿ por más que esta valoración poética no resulte políticamente correcta en los tiempos que corren. Acortar la duración a costa de dividir el corro en dos -primera parte o parte previa con primera(s) vuelta(s) y segunda parte o «parte seria» con las eliminatorias posteriores- no deja de ser un engañabobos. Ni siquiera paños calientes. Un arranque más tempranero, pero del inicio a la conclusión las mismas 3 ó 4 horas. Claro que es lo más simple: lo menos imaginativo. Ha de ser más complicado establecer niveles por categorías -curriculos, trayectorias¿- de luchadores. Y distribuir o asignar niveles restringidamente a según qué corros. No es cuestión sólo de seguir invocando a la lucha canaria, que lo es, si hasta el humilde bolo leonés se da. Para lo otro no hace falta ninguna imaginación; para lo que proponemos entre otras varias alternativas que han de existir, y una vez inmersos en el efecto innovador todos los implicados, perfilarlo, pulirlo¿ y a actuar. El efecto determinante, apostar por el futuro. Por una proyección de futuro basada en dos soportes: cantera y equipos; escuelas y clubs. Tanto hablamos de lo cualitativo -calidad técnica, organizativa¿- que marginamos lo cuantitativo. Cantidad y número, volumen de practicantes. Cantera, vía Escuelas de Lucha y éstas dirigidas por monitores bien formados que propicien preparaciones y entrenamientos serios. Pero, antes de nada, voluntad de creación de escuelas, de escuelas de lucha. Proselitismo en institutos, colegios públicos y privados¿ Clubes, el otro gran soporte de la cantera. Han de estar para algo más -mucho más- que cumplir el expediente de participar en una Liga invernal por equipos, destinada (¿también este año?) igualmente a salvar el expediente, justificarse y llenar el vacío invernal. Por cierto que lo de invernal es un decir, puesto que ya quedaron en blanco los últimos casi 4 meses y en todo caso será para llenar (¿) el vacío primaveral. Filosofía de las dos «ces»: cantera y convivencia. Convivencia de los chavales entre sí y con los luchadores más o menos consagrados. Convivencia en valores, más allá de los valores luchísticos, competitivos, de preparación física, etc. Según estos parámetros, lo de menos ha de ser ganar o no su Liga por Equipos. El sentido de equipo, el «hacer equipo» va por el otro camino.