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El Getafe pone pie y medio en la final de la Copa La larga mano de Eto'o

El Racing está obligado a remontar en casa pero el gol de Smolarek alimenta sus ilusiones

Los jugadores del Getafe celebran uno de los tantos que marcaron ayer al Racing de Santander

Los jugadores del Getafe celebran uno de los tantos que marcaron ayer al Racing de Santander

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Santiago Aparicio Amador Gómez - getafe madrid
León

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El Getafe se aproximó a su sueño copero, se asomó, por segunda vez consecutiva a la final de la Copa del Rey, tras superar en el primer asalto al Racing, que queda a expensas de una remontada en El Sardinero después de que Manu del Moral firmara el tercer tanto madrileño a ocho minutos del final. Sin embargo, el tanto marcado por el polaco Euzbiusk Smolarek en la primera parte, conserva las ilusiones cántabras, distanciados en dos goles de una cita histórica. Sin precedentes. La que ha movilizado a 4.000 seguidores hacia Madrid para dar color, verde, a un habitualmente desangelado Coliseum. Fue un disparo del argentino Aldo Pedro Duscher desde la media luna, que rozó el poste derecho de la meta de Óscar Ustari, el que rompió las hostilidades al cuarto de hora de juego. Hasta entonces, el tanteo acaparó la puesta en escena de dos equipos que asimilaban su condición de semifinalistas. No hubo vértigo. Manu del Moral, sin convicción, respondió a la amenaza cántabra. Toño detuvo sin sobresaltos. El Getafe intensificó su presencia en el área visitante, perfectamente ordenado. Sin espacios que permitieran el acomodo local a la hora de manejar el balón. Hasta que una falta lejana lanzada por el argentino Lucas Licht, desviada a córner, significó el preámbulo del tanto madrileño. A balón parado. Esteban Granero lanzó el saque de esquina y en el borde del área pequeña Rubén de la Red marcó de cabeza. Apenas contó con tiempo para celebrarlo. Acto seguido, otra acción a balón parado, botada por Jorge López fue rematada por el polaco Euzebiusz Smolarek, que se encontró con la pelota de forma inesperada. Bendecida por la pasividad de la zaga local. El panorama avivó el choque. Ya plenamente copero. El Getafe se aceleró para enmendar la plana. El Racing se sintió agusto, dominador, en su salsa. El Getafe incentivó su ataque con criterio. Pablo Hernández entró más en juego y el equipo lo notó. De hecho, una acción suya propició el segundo tanto madrileño. Una acción de tiralíneas. De toque. El valenciano combinó con Manu primero y con Uche después. El africano vio la situación de Javier Casquero, al borde del área. Para él fue el balón. Avanzó, solo, un par de metros, se plantó ante Toño y le batió por raso. Con el Getafe en ebullición seis minutos del cierre, el equiupo que entrena el danés Laudrup sumaba su tercer tanto para dejar la eliminatoria muy definida a su favor. «Una mano al cuello», tituló este jueves el diario Las Provincias de Valencia para referirse a la «escandalosa mano de Eto'o que el árbitro y sus ayudantes se tragaron para regalar el empate a los locales de forma vergonzosa». «Está en nuestra... ¡mano!», denuncia en su portada el periódico Superdeporte , que lamenta que «con 0-1 y casi todo decidido, Eto'o se llevó un balón con la mano y Xavi empató en el rechace». Marcar o ayudarse con las manos para conseguir goles parece haberse convertido en una costumbre en el fútbol español y en esta ocasión la víctima ha sido el Valencia, que clama contra el arbitraje de Iturralde González tras el empate 'in extremis' del Barça en la ida de las semifinales de Copa. Eto'o es el último ejemplo de la moda de la mano de Dios que Maradona hizo famosa hace más de dos décadas. Durante la presente temporada también han sido protagonistas de goles ilegales, entre otros, el sevillista Luis Fabiano, el valencianista Villa y el azulgrana Henry, pero al final de la pasada fue un tanto con la mano de Messi el que pudo dar la Liga al Barça si no lo hubiese evitado en el último minuto Tamudo, que dio más de medio título al Real Madrid en la penúltima jornada. En la pasada campaña también lo hizo Agüero, que según Javier Aguirre fue «satanizado» tras marcar con su mano enfundada en un guante azul el gol que dio la victoria al Atlético de Madrid en el Calderón frente al Recreativo. «Fue sin querer», aseguró ayer jueves Messi para defender a Eto'o de las críticas, que han sido más duras con Iturralde González y su asistente que con el delantero africano, cuya acción de pícaro en el último minuto del tiempo añadido podría llevar al Barça a la final de la Copa del Rey. «Iturralde mantuvo su nefasta línea de los últimos años, en los que cada actuación la convierte en un escándalo. Ayer (por el miércoles) cometió dos errores (el agarrón de Milito a Villa y el de Xavi) de los que descalifican a cualquier árbitro», afirma Las Provincias para destacar «lo peor» del duelo copero del Camp Nou. La página web oficial del Valencia, sin embargo, no hace referencia en la crónica del encuentro al polémico tanto del empate, como tampoco la del club azulgrana, en la que se destaca que «el 1-1 final evidencia que el Valencia superó al Barça en efectividad». La prensa deportiva catalana también pasó de puntillas por la acción de Eto'o, y prefirió ensalzar al autor del gol antes que insistir en que el camerunés se ayudó con su mano derecha en la jugada decisiva. «Xavinho», tituló en portada el Mundo Deportivo, que al describir el empate en su crónica apunta que «Xavi, en la mejor racha de su vida, empalmó a la red un balón rechazado en barullo y en el que Eto'o parece que utilizó la mano». «San Xavi», destaca en su portada el diario 'Sport', cuyo cronista incluso llega a elogiar a Iturralde González: «¡Qué gran arbitraje el suyo, justo es reconocerlo!». Tuvo que ser el mismo día en el que Ángel Villar se puso la camiseta del Real Madrid cuando se alimentaron las presuntas ayudas arbitrales al Barcelona, el equipo que también ganó al Zaragoza con la ayuda de una mano de Henry (1-2) y paradójicamente lidera la clasificación de 'juego limpio' en Primera División, en un ránking que cierra el Athletic, superado por el Betis. El equipo verdiblanco ya ha sido víctima este curso de dos goles con la mano, el de Luis Fabiano que abrió la goleada del Sevilla en el derbi del Sánchez Pizjuán (3-0), y el que logró Silva, tras una asistencia de Villa, quien se acomodó el balón con la mano para dar el 2-0 al Valencia en un partido que acabó 3-1. Por supuesto, Luis Fabiano aseguró que también marcó aquel tanto, «sin querer», igual que Agüero se defendió así antes.

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