Diario de León

OPINIÓN

En recuerdo de un espíritu deportivo

Publicado por
MIGUEL Y JAVIER FERNÁNDEZ
León

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PORFIRIO Fernández nació con el deporte en sus venas. Practicó muchas disciplinas y, aunque no destacó en ninguna, que también es una buena forma de entender el deporte, se impregnó del espíritu deportivo más entusiasta. En lo que sí sobresalió fue en la manera de emprender, organizar y gestionar sociedades y actividades deportivas. Fundó el CF San Pedro y lo dirigió entre los años 1953 y 1963, fue vicepresidente y presidente de la SD Ponferradina en las temporadas 1963-1964, 1964-1965 y entre 1982 y 1986. También presidió el Moto Club Bierzo, el Club Ciclista Berciano y la Escudería Rueda, además de colaborar activamente con la Agrupación Deportiva La Morenica, el CD Santa Marta, el CD Los Templarios y con otras asociaciones cuyos nombres escapan a nuestra memoria en este momento. En el año 1977 le impusieron la Medalla de Plata al Mérito Deportivo Provincial, que se la había ganado a pulso. Como gestor deportivo se empeñó en hacer las cosas a lo grande. Fue presidente del Club Ciclista Berciano desde el año 1974 hasta su extinción. Se propuso traer a Ponferrada La Vuelta Ciclista a España ¡y vaya si lo consiguió! Consiguió incluso cinco finales de etapa, otras cinco salidas y la escalada al Morredero ¡logrando que la Administración arreglase esta carretera de montaña! También quiso que La Ponferradina subiese de división. Por dos veces jugó la promoción de ascenso y un travesaño «mal colocado» impidió que un penalti entrase en Mallorca y la Ponferradina tocase el cielo. Sin embargo, lo dejó todo a punto y pronto hasta la 2ª División B se nos quedó pequeña... Y ya nos vuelve a parecer que no es nuestro sitio. El deporte de base para los más jóvenes lo tuvo siempre en su cabeza y en su corazón. Organizó carreras ciclistas, partidos de fútbol, marchas atléticas... Siempre deseando que los chavales amasen el deporte. Un famoso y querido árbitro, ya jubilado nos recordaba hace unos días que, cuando estaba en ejercicio y se celebraba la comida entre los directivos de los clubes contrincantes, él se sentaba en una mesa distinta para «mantener la independencia arbitral», pero que siempre al terminar su comida e ir a pagar, Porfirio ya se había adelantado y pagado su cuenta y encima le decía adiós con mucho cariño y franqueza. Siempre se sintió un árbitro neutral e independiente y Porfirio nunca pretendió conseguir sus favores, pero ¡jolín, qué difícil se lo ponía! Como hijos podemos decir que nos inculcó «andar por el monte», dormir en tiendas de campaña, ir a los campamentos juveniles, montar en bicicleta, tirar al plato y al pichón, la caza, la pesca, el trial de motos... Incluso nos empujó a competir en pruebas locales, regionales y nacionales, y aunque nunca existió la posibilidad de convertirnos en figuras olímpica, estaba contento con que dedicásemos parte de nuestro tiempo al deporte. Siempre decía que el deporte evitaba la mala vida y exigía esfuerzo y superación. También fue miembro activo de sociedades recreativas como el Casino La Tertulia y el Club de Tenis. No lo recordamos jugando a las cartas, pero si tirándose de cabeza desde el trampolín más alto de la piscina del Club de Tenis. Dejó trabajo, alma y espíritu en asociaciones benéficas, siempre con el ánimo de emprender acciones para la buena convivencia entre personas. La Cruz Roja de Ponferrada, la Asociación Amigos del Camino de Santiago, la Hermandad de Donantes de Sangre y la Sociedad De Socorros Mutuos disfrutaron de su soporte. Los pueblos más olvidados que tuvieron la suerte de conocerlo recibieron su empuje y muchas súplicas ante las Administraciones. Recordamos Burbia, en los Ancares Leoneses; cuando casi sólo se podía llegar en todo terreno insistió en que se asfaltase la carretera y lo consiguió. Pero aún antes colaboró activamente en la organización de sus fiestas, las fiestas de Santa Ana. Allí se celebraron partidos de fútbol, triales del Campeonato Regional, grandes acampadas, partidos de bolos y conciertos de rock ¡con grupo electrógeno! Porque la energía eléctrica que entonces había en Burbia no alcanzaba más que a llenar de luz amarilla media docena de bombillas. Las pruebas deportivas de muchas fiestas comarcales tuvieron su apoyo con trofeos y medallas. La joyería Gómez-Bustos parecía su segunda casa. ¡Menos mal que Pedro y su familia siempre le hicieron precio especial! Desde estas líneas queremos agradecer a la Corporación Municipal de Ponferrada que se le rinda homenaje en la Gala del Deporte anual. Como dice nuestra madre «Estad seguros que él también estará allí».

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