Diario de León

| Golf | Arranca el torneo de la chaqueta verde |

Europa domina en Augusta

Jiménez, con cinco bajo par, se hundió en la primera jornada, Olazabal se agarra como un gato al campo y Woods se reserva

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Fran Guerrero - atlanta
León

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ELa primera jornada del Masters, primer torneo de Grand Slam, se hizo desear, ya que empezó con más de una hora de retraso debido a la intensa niebla que cayó sobre la pequeña localidad sureña de Augusta. El más madrugador fue la leyenda Arnold Palmer, que dio el saque de honor a las ocho de la mañana y cuyo golpe simbólico se diluyó entre las sombras y las nubes bajas. Cuando levantó la niebla, y el sol cayó con la fuerza habitual que nos tiene acostumbrados en esta tierra de manglares, los aficionados americanos vieron con sorpresa cómo un 'repóker' de jugadores europeos y un canadiense se hacían con los mandos del torneo más prestigioso del mundo. Los británicos Ian Poulter y Justin Rose (al paso por el hoyo 9), el escocés Sandy Lyle (ganador de una chaqueta verde en 1988, la época dorada de 'La Quinta de Seve'), el sueco Robert Karlsson y el danés Soren Hansen, junto al canadiense Stephen Ames, compartían la primera plaza con dos golpes bajo el par del campo. De ellos, sólo Poulter descansaba tranquilo en la Casa Club con sus excelentes 70 golpes en un casillero que ya nadie podría arrebatarle. Pudo haber sido mejor el resultado del excéntrico inglés, quien, como prometió antes del torneo, estrenó vestuario en Augusta y tras el eagle del par 3 del 16 que levantó al público de su asiento falló el putt en el 17 para terminar finalmente dos abajo. Los ojos del mundo estaban sin embargo puestos en Tiger Woods, el hombre que quiere conquistar el Grand Slam en una sola temporada. El número uno del mundo comenzó algunos partidos por detrás de José María Olazábal y al cierre de esta edición su casillero estaba lleno de número verdes, el color de los pares en Augusta. Fueron pares consecutivos para Tiger, y nadie sabía si es que se estaba reservando para dar emoción al torneo o que el Augusta National está más duro que de costumbre. Quien más notó su dureza fue Miguel Ángel Jiménez, el primer español en pisar el campo. Su partido con Gary Player, una de las leyendas del golf y triple ganador aquí (1961, 1974 y 1978), no fue todo lo agradable que el malagueño hubiera deseado. El juego lento, las esperas interminables y los 83 golpes de Player (+11) desesperaron un poco el juego del de Churriana. José María Olazábal, se iba agarrando al campo como un gato. Arañando pares terminó con uno más los nueve primeros hoyos, y salvando situaciones comprometidas, como la del hoyo uno.

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