LUCHA LEONESA Y ALGO MÁS
El enemigo es otro
QUÉ triste sino el de «si no estás conmigo estás contra mí». Sin considerar ni valorar lo saludable de la confrontación (de posicionamientos). Desvíense las beligerancias hacia los males -lastres- atávicos de la lucha leonesa. Todo lo demás, orientado a acogerse a una llamada a la concordia entre los sectores y frentes y tendencias de la lucha leonesa No desde el pretendido «buenismo» de una parte, o la atribuida suficiencia dogmática de la otra, o, o, o¿Sino desde el mutuo y recíproco convencimiento de encontrar lo mejor para el futuro de la lucha leonesa. Punto de encuentro de todas las partes implicadas, que nada se arregla solo ni esto lo arreglo yo solo y «¿que los montes se hacen llanos, cuando son muchas las manos y uno solo el ideal». Claro que si, en clave de ceremonia de distracción (y de confusión), se dedican los afanes y las energías a buscar la foto; a almivaradas y autocomplacientes entrevistas mediáticas; a impulsar declaraciones cargadas de un superbuenismo que solo tragan los más próximos (justo los más incautos); a llenarse la boca con el calendario de los treintaitantos corros (más los que obligados a rechazar por «excedentes de cupo») o el acrecentamiento del espacio mediático (cual si la cantidad fuese reflejo de del despegue y avance de la lucha); a confeccionar airadas andanadas y soflamas para tratar de quedar bien ante los más fieles; a retóricos textos de homenajes indirectos o autohomenajes directos¿ De ese modo se les va la fuerza en salvas y así se quedan sin fuerzas para empujar en firme y en serio el verdadero desarrollo de la lucha leonesa. Lo dicho, ceremonia de distracción, desvío de atención de los auténticos problemas de base -y de superficie- de la lucha leonesa. Trátese de quedar bien con realizaciones constatables y la evidencia del desarrollo, y no las entelequias. Bien, pues desprendidos de esta «ceremonia distraidora y confundidora», resulta claro que el enemigo no se manifiesta a través de las marropiniones. El enemigo son los lastres atávicos de que no se es capaz de soltar; el primitivismo que impregna alucheramente y que no hay manera de superar. La falta de imaginación unida a la desidia y el amodorramiento versus galbana cazurra. La resistencia al cambio que hace que sea -recuerden- «propio de cabezas mediocres arremeter contra todo lo que no les cabe en la cabeza». Desde aquí no se preconiza un a modo de «asalto al poder», sino el reto de crear un clima favorable hacia una Federación de Lucha propiamente Leonesa, a la manera de la Federación de Lucha Canaria (decreto 433/l983). De ahí que por encima de la captación de de asambleistas electores-votantes (clubs, árbitros, luchadores¿), desde aquí se propugne más bien la movilización social; movilización comprometida de la ciudadanía leonesa en defensa de este objetivo, tal como hemos venido reiterando en otras ocasiones. Se equivocan intencionadamente de enemigo. Pretenden hacer ver que los que favorecen a la lucha leonesa no somos quienes ponemos al descubierto sus males -sus miserias=, sino los que la (se)benefician mientras pasan de todo lo problemático y sirviéndose de ella para «hacer caja»; o para hacer literatura o historia, florituras y artificio. Pero ni una palabra sobre el fondo de los conflictos y colisiones, ni consecuentemente de las posibles soluciones. Pues si algún «correveidile apesebrao» y/o cantamañanas literario pregona hipócritamente que el enemigo, el dañino, el maligno es el contenido de esta columna¿que la lucha leonesa se lo tome en cuenta Y otro tanto si a algún santón -o santín- aluchero le siguieran afligiendo nuestros criterios-denuncia, contrapunto a su arcadia feliz del guapo luche y la luche guapa. Y por ejemplo, y entre otros muchos ejemplos ¿el cotidiano tormento de Pesados? La insufrible tortura, salvo excepcionalidades, de los pesadísimos Pesados. El enemigo, en forma de tostón en este caso, es muy otro. Se equivocan de enemigo a posta. El enemigo no es el columnista ajeno al redil, ni los Clubes que plantan cara y no se dejan manipular, con la mente puesta en lo mejor para el futuro de la lucha leonesa y su futuro. El enemigo no es el crítico, o no debe serlo. Ni el mensaje del crítico: meras marropiniones en este caso, que no se corresponden con los arrebatos y desmelenamientos que se pretende hacer ver que generan. Pues frente a irritaciones y destemplanzas portadores de falacia e infundios, el reconocimiento a quienes nos obsequian con la mejor gratificación que se puede hacer a a un (modesto) articulista: leerle. Lo que prueba aquello del «ladran luego cabalgamos». A su vez gratificante invocación canina, que nos llevaría en tal sinton ía de ladridos hasta esos corrosivos versos atribuidos al arriscado Padre Isla: a cabello entre la Montaña y la Ribera, desde el observatorio de su Vidanes natal a las orillas del luchistico Esla «A un mastin, por mas que fiero/ le ladran los cachorrillos/ y entre saltos y brinquillos/ le andan lamiendo el trasero/. Y el, sin mostrarse severo/ y sin ponerse mohíno/ al ver aquel torbellino/ de perros que le rodean/ alza un pata, les mea/ y prosigue su camino¿»