Flecos veraniegos dispersos (III)
VAYA NUESTRO aliento para seguir adelante con los estudios sobre causas, control, prevención¿de lesiones. Desde aquí no dejaremos de alentar tales investigaciones -más conclusiones y medidas a aplicar- con base científica, reclamado tiempo ha. Por lo demás, algo falla. Algo -mucho- está fallando. Corros por lo general espesos, plúmbeos, «espantaficionados»¿ Y ya sin descender al puntual día a día -corro a corro-, con los numeritos de (algunos) pesados y propiciados en gran medida por la descoordinación e inhibición arbitral. Que surgen conflictos en este frente¿? Pues a pasar de los pesados y de los árbitros como si no pasase nada: lo conflictivo ni mencionarlo. Pero a lo que ibamos, que los fallos no se buscan, y menos aún se encuentran, mirándose narcisistamente el ombligo. ¿O mirando a la F.I.L.A. o a la F.I.L.C. folclóricocelta por aquello tan barroco y retórico de «vehicular» (jo,macho) otros integrantes culturales y sociales, que suponen valores patrimoniales de los pueblos en que se enraízan y a la vez vía de integración, de construcción, de una conciencia de comunidad de pueblos (otro jo macho), en un espacio europeo en el que se encuentran, no se definen, a pesar de todo, sólo los mercados". ¿Mande¿? Y qué hay de lo nuestro, de lo serio, de lo olímpico, de la grecorromana, de la libre-olímpica¿? Juan Barbuzano, Santiago Ojeda y otros varios campeones internacionales canarios, desde la lucha canaria, marcan en camino¿sin ponerse en fila. Flecos competitivos desprendidos de la lucha de base. Nos lo veníamos temiendo, a tenor de las varias versiones recogidas; fidedignas y coincidentes todas ellas. Coincidentes también en que no rebelásemos la identidad de los informantes. Bueno pues ahí va otra versión con denominación de origen y hecha pública abiertamente. Página web del Club de Lucha Villbalter-Bernesga, 2 septiembre: «No es nuestra intención ir de víctimas», que no, que alguno tiene la escopeta siempre cargada y un día le va a salir el tiro por la culata. Será que se ponen muy nerviosos y son ellos los que se siente¿ culpables. Lo que si es cierto es que ya no sabemos cómo expresar nuestra indignación (suavizando el término) ante la situación que vive la lucha de base. Tras un inicio que, aunque con matices, podía resultar esperanzador, la base ha ido decayendo año tras año acumulando errores y despropósitos sin que nadie desde la Federación haga nada por mejorarla. La lucha de base se ha convertido en el campo de pruebas de una federación que, amparada en la falsa intención de «modernizar la lucha», ha perdido el norte y navega sin rumbo. La base es, por desgracia, el más claro ejemplo de su incapacidad. Resulta increíble que a un deporte tan claro y tan directo como es éste se le aplique un reglamento de competición tan inextricable y tan denso. Con el argumento de que «hay que conseguir que los niños luchen más combates», se monta una normativa tan esperpéntica que propicia situaciones tan grotescas como que los primeros clasificados de un peso no se hayan enfrentado nunca o que dos luchadores luchen entre ellos varias veces sin haberlo hecho con el resto de luchadores de su categoría. Como si no hubiese otras fórmulas más fáciles de obtener una clasificación del primero al último, en la que todos supiesen cómo han quedado ese día, si son los campeones, los segundos, los terceros, o qué. Calendario sobre la marcha, falta de espacio en los autobuses, rutas pensadas con¿los pies, retrasos de los autobuses, falta de claridad en los sorteos, mangoneos en los emparejamientos, arbitrajes más que dudosos, falta de criterio, duración imposible de los corros, falta de información = mosqueo generalizado de luchadores y padres + deserción de luchadores + desinterés del aficionado. Adornando este pastel y dando criterio a la política de estómagos agradecidos de esta Federación, tenemos a los superpesadores-árbitros-jueces de mesa-directivos de su club-utilleros, lo mismo valen para arbitrar, estar en la mesa, montar la bronca en una reunión, pesar o dar la palmadita en la espalda al político o al alcalde de turno si se cae por allí. Cuidaos de ellos, son sibilinos y sólo les mueve un afán económico desmedido, cobran hasta por mirar, hacen de la hipocresía su medio de vida. Son los primeros que acusan a los demás de mangonear, pero luego ellos ponen la carita de buenos/as y, ya de paso, el cazo también. En definitiva, un nuevo paso atrás, pero qué más da, el caso es tenerlo todo «controlao y que no se menee nadie». El que no se lo crea que se pase por un corro de base y que juzgue. ¿También otro enemigo de la l.l., negativista y destructivo, dañino y perverso¿? Por decir lo que ve, lo que percibe, lo que siente, lo que piensa¿? Nada, no te exasperes ante la realidad que palpan todos menos tú; tranquilo muchacho. No te turbes, ni te conturbes, ni te disturbes, ni te perturbes, ni te¿ Entre tanto, indefinición y desconcierto generalizados en la órbita de la federación. Se siguen precisando ideas claras, recuerden «nunca habrá viento favorable si no se sabe a donde dirigirse». Claras y además sinceras. O sea sin -por ejemplo- la hipocresía presidencial de pedir que no se politice la l.l. ¡Precisamente él, qué ironía y qué osadía! Se trata de toda una ofensa a la inteligencia desde una falaz declaración, puesto que ha sido desde la propia Presidencia de la Federación desde donde se generan todas las politizaciones.