OPINIÓN | SIN AFANES POLÉMICOS
Ademar, a ganar
CERRÓ con broche de oro el año. Un partido para enmarcar y una victoria que vale por toda una temporada cuando esta llega a su justa mitad. Ademar, campeón de la Copa Asobal. Firmando dos victorias incuestionables. Venciendo y convenciendo, de principio a fin. primero al Portland San Antonio, avisando lo que pretendía y podía lograr. Por ello, en el partido final, ante el poderoso Barcelona en su cancha del Palau con la cúpula de dirigentes encabezada por un risueño -"como siempre-" Joan Laporta confiado, como nunca, de que aquello iba ser un auténtico paseo militar con el colofón de un trofeo más que llevar a sus pobladas vitrinas. Y se dio la sorpresa, no tanto para algunos porque en la cancha jugando y en la banda dirigiendo había varios ademaristas sabedores de la capacidad agonística del equipo leonés. No se puede invocar, por tanto, a la sorpresa como elemento importante de la victoria de unos y de la derrota de otros, sabedores de lo que es, y representa, el ¡Ademar a luchar! Sucedió sencilla pero grandiosamente la vez. Lo que había sido ya interpretado, por el equipo ademarista, con letra y música iguales.
Un gran partido, perfecto en el planteamiento, una actuación inmejorable de todos, reeditando, como en Fuente ovejuna, «todos a una». Y el color áureo de la victoria cubrió el blanco impoluto del uniforme ademarista. «Una maravilla de partido»... Así lo calificaría el nuevo presidente de la federación de balonmano, Juan de Dios Román, quien tampoco estaba sorprendido por el buen hacer del equipo leonés por haberlo vivido en tiempo muy pretéritos. Vivido y sufrido, como entrenador del Atlético de Madrid.
La brillante sorpresa, con claros matices de inocentada, habrá abierto los cerrados ojos de muchos. Por ejemplo, del nuevo seleccionador nacional Valero Ribera, quien ya no dudará en dar la dirección del juego de la selección española a Dani Sarmiento. Y, en mi opinión, debería meditar sobre la conveniencia de abrir la puerta del equipo nacional, a otros jugadores ademaristas. También habrá recordado a algunos, siempre prestos a cubrirse con el plumaje del pavo real, que no se puede vender la piel del oso antes de cazarlo. Del oso... A veces el subconsciente nos delata a todos...
Una maravilla de partido. Una victoria incuestionable forzada en dos partidos difíciles de repetir, difíciles de igualar. En ellos, por el mérito categórico de ser los mejore, Ademar se llevó no sólo el trofeo, sino también se alzó con premios singulares al mejor jugador del torneo, al mejor portero y al máximo goleador. Dani Sarmiento, Mirko Alilovic y Martín Stranovski se hicieron acreedores de ellos. O sea que como me recordaba un buen amigo y mejor aficionado presente en el Palau, derramando euforia: nos hemos quedado con el
del trofeo y las dádivas, que no limosnas, de los nominados como mejores.
Resumeniendo, inmejorable broche de oro para cerrar el año. En un gran partido se han logrado objetivos máximos, como el derecho a jugar la próxima edición de la Copa de Europa de balonmano, cuando la temporada se encuentra en su ecuador, y aún Ademar tiene mucho que decir, muchas sorpresas que dar, en la liga, en la Copa del rey y en la Copa de Europa. Finalmente, un partido en el que Ademar cambió, su clásico lema hecho grito de guerra. Del Ademar a luchar, ademar a ganar. De la épica a la lírica. Cordial felicitación al entrenador que una vez más dirigió magistralmente al equipo, a los jugadores y a los directivos, extensiva también a los fieles seguidores ademaristas que en una noche de Inocentes, derramaron su alegría por las calles leonesas.