Baloncesto | Liga LEB-Oro
El Begar ofrece su peor versión y lo paga caro
La grada castiga con una pitada a los leoneses, un juguete en manos de un Axarquía superior

Anthony Stacey intenta un pase a Eulís Báez en la zona del Axarquía ante la oposición de Williams y
león
No hay tres sin cuatro y eso es lo que le sucedió ayer a la peor versión del Begar León en la presente temporada que con su derrota frente a un superior Clínicas Rincón consuma su peor racha como local. Antes fueron el Tenerife, Burgos y Gandía y ayer el filial del Unicaja volvió a sacar los colores a un equipo que se vio superado de principio a fin por el juego del rival demostrando que en casa hoy por hoy tiene su talón de Aquiles. Y eso no se lo pasó en alto una grada que despidió a los contendientes al grito de «fuera, fuera» y en especial al técnico De Grado con «Javi vete ya»
Una consigna era clara. Para tener opciones de triunfo era imprescindible dominar la pintura y para sacar adelante dicha premisa los leoneses debían anular a la mejor baza de los malagueños, Paulao. Pero el brasileño fue precisamente el que primero acertaba con el aro. Cinco puntos suyos ponían en franquicia a los de Paco Aurioles. Ni el dos más uno de Báez ni la posterior canasta de Bradshaw evitaron que la maquinaria del Axarquía ralentizase su marcha. A poco más de seis minutos para cerrar el primer cuarto la desventaja local era de siete puntos (5-12) y la luz de alarma empezaba a brillar. Gilbert y Báez, el mejor del Begar en esta fase, permitían que la sangría no fuera a más e incluso se redujera a sólo un punto (22-23) a 46 segundos para finiquitar el periodo que finalmente se quedó en tres con la canasta de Chylinski (22-25). El choque volvía a estar abierto. A pesar de los dos puntos de Navajas los primeros minutos de esta segunda entrega se convirtieron en un intercambio de canastas. Y eso que los leoneses no estaban cómodos con un ritmo de juego que precisamente imponía su oponente. Dos acciones consecutivas del canterano Jorge Calvo dejaban el electrónico en un 29-30 que prometía muchas dosis de incertidumbre. Incluso el Begar dispuso de una jugada para ponerse por vez primera con ventaja. Pero su error dio paso a una situación muy distinta, incluso peligrosa. Ni el juego en la zona ni el perímetro encontraba soluciones para frenar al Clínicas Rincón y menos a Paulo Prestes, dueño y señor de la situación. Esa circunstancia provocó un cortocircuito en el plantel local que del 29-30 encajaba un parcial de 0-14 que dejaba el marcador en un 29-44 al descanso.
La reanudación tampoco fue mejor. Después de la pitada de la grada cuando los locales se retiraban al vestuario, la situación parecía que no podía ir a peor. Pero así fue. Contagiado del ritmo frenético del filial del Unicaja, el Begar veía como jugada a jugada su herida llegaba incluso a amenazar con hemorragia. Y es que a 6-™40 los de Javier de Grado iban ya a una considerable distancia del rival. La barrera de los 20 puntos era una realidad y salvo reacción espectacular la victoria era ya una quimera. Había al menos que salvar el honor. Ante la desaprobación de la grada los fallos se fueron encadenando. Sólo Báez parecía salvarse de una quema que a dos minutos para sellar el tercer cuarto era ya de llamas considerables (39-66). A base de amor propio el Begar lograba seis puntos consecutivos que bien pudieron ser nueve si Rocchia hubiera acertado con el triple a falta de un segundo, y con ello inyectarse una dosis de autoestima para los diez minutos finales (45-66).
Pero cuando quieres hacer los deber es al final la precipitación fruto de las prisas puede pasarte factura. Y eso sucedió ayer en el Palacio con los locales. Bien es cierto que aguantaron dos minutos sin encajar una canasta pero tampoco lograron acertar con el aro rival. El Axarquía seguía seguro y el Begar atragantado en sus carencias (48-74 a seis minutos). Una nueva reacción leonesa permitía bajar de la barrera de los 20 puntos (56-74) lo que obligó a Aurioles a solicitar tiempo muerto a cuatro minutos del final. Con 58-76 aún faltaban tres minutos de juego y aunque el plantel leonés apostó por el milagro este no se produjo (60-84), consumando su cuarto revés consecutivo en el Palacio.