Diario de León

Fórmula 1 | GP de China

Alonso vuela con el difusor

Alonso y Vettel celebran su clasificación en el GP de China

Alonso y Vettel celebran su clasificación en el GP de China

Publicado por
José Carlos J. Carabias
León

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madrid

Lo bueno de la Fórmula 1 es que cada vez se parece más al fútbol: nadie acierta en los pronósticos.

¿Había algún insensato suficientemente loco para pensar que Jenson Button y su difusor mágico no conseguirían la tercera pole en el tercer intento? ¿Alguien en su sano juicio hubiera anticipado que Alonso podría superar, pese a su escasa de carga de gasolina en Shanghái, a los intocables coches Brawn?

La Fórmula 1 es una caja de sorpresas. Alonso salía hoy (7.25 horas, La Sexta) segundo tras Sebastián Vettel (Red Bull) en el Gran Premio de China. Detrás de ellos, Mark Webber (Red Bull) y a continuación los chicos de Brawn, Barichello y Button. El ferrari de Raikkonen quedó octavo y Hamilton quedó noveno en la parrilla de salida.

El apéndice milagroso de Fernando Alonso llegó en los minutos de prolongación. Difusor, fondo plano, suelo en forma de alfombra o como quiera llamársele, la pieza en la que llevaba trabajando la fábrica Renault desde hace semanas surtió un indudable efecto.

Alonso, que había malvivido en Australia y Malasia en los sábados de clasificación, superó las contrarrelojes con cierta comodidad. El primer corte, la Q2, con algún sobresalto. El segundo, la Q3, bastante sobrado. El deseo que el año pasado se retrasó casi hasta junio, ha llegado ahora, en la tercera carrera.

Y lo ha hecho sin el Kers, el otro invento mágico de la temporada, el turbo que activa la energía recuperada durante seis segundos y que Renault descartó en Shanghái, un trazado que le iba como anillo al dedo. Sin Kers, con el difusor y sólo 32 litros de gasolina que le obligarán a parar antes que nadie, Alonso dio la campanada.

Y lo hizo a ciegas. Su equipo montó el difusor para la primera sesión matinal en un ejercicio laborioso de sus empleados: los mecánicos apenas durmieron un par de horas, enfrascados toda la noche en cambiar las tripas del bólido. Pero Alonso sólo pudo dar unas cuantas vueltas antes de afrontar la clasificación tres horas más tarde. Lo que el asturiano había considerado como «chapuzas», resultó finalmente un trabajo de orfebrería que desmontó la teoría del dinero. Deberían haber sido Ferrari y McLaren los que, por presupuesto, hubieran dado el salto. No fue así. Massa cayó en el segundo corte y Raikkonen sólo fue octavo.

Y como la vida se ha vuelto del revés en la F-1, los chicos Brawn, los que no tenían trabajo hace apenas un par de meses, estaban decepcionados. «No esperábamos estar tan atrás», se lamentó Barrichello, que en otro tiempo hubiera dado palmas con las orejas por su cuarto puesto.

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