Diario de León

LUCHA LEONESA... Y ALGO MÁS | MARRO

Prevenciones y apercibimientos

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R ETOMAMOS la senda del miércoles, tras la excepcionalidad del viernes en la semana pasada (Folclorismo y solidaridad). Y vamos con lo que toca hoy: poner en guardia, anticipar temores, curarse en salud-¦

Ahora que se está a tiempo, prevenir y apercibir, de eso se trata más allá de lo inevitable. Y es que si nadie lo pone remedio (que previsiblemente no lo pondrán) por mero compromiso intelectual o por lo que sea de entre lo mucho posible, sucederá-¦lo irremediable. La expectativa de resultados de cara a la elección presidencial del día-¦, no da para más; para más expectativas en positivo. «Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible», que diría el Guerra.

Lo de menos sería ya es el serial -por entregas- del (súper) proceso electoral en sí. Lo de más el desenlace, más que previsible. Lucha Leonesa y algo más. Algo más que para los de siempre. Y para lo de siempre. Se ve venir, se está viendo: rutina e inercia. Hasta el humilde bolo leonés, ya casi para los de la tercera edad (desde el mayor respeto de quien disfrutó lo suyo «jugando a los bolos») incorpora para sus torneos nomenclaturas tipo circuitos, máster-¦

Se ve venir. Qué se pretende, la máxima de Lampedusa «hacer que todo cambie para que todo siga igual» ¿Seguir con la inercia continuista del más de lo mismo? Mantenerse bajo mínimos a todos los niveles y en todos los frentes, para no complicarse-¦ y estrellarse?

Cuando la inercia no basta; cuando el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas (como sea). Pero mucho nos tememos que la inercia actual imprima carácter y siga imponiéndose tras el indefinido «día equis».

No nos sirve salir ya de partida -sin programa y sin hoja de ruta- pensando únicamente en ocupar la poltrona; la foto, los reconocimientos mediáticos-¦ y a sestear ¿Gestiones creativas -imaginativas- de despacho, previas al arranque de la temporada de verano? Póngamonos en lo peor. Y encima sin el «motorín», agotado en su esfuerzo estéril; o al menos sin fruto proporcional.

Lo fácil es hacer bien lo mal y mal lo bien. Un ejemplo de cara a la liga de verano. A lo disparatado de las tarifas para la concesión de corros (4.100, 5.100 y 6.000 euros «o más» según figura textualmente en el anuncio de solicitud), mucho nos tememos que se añadan algunos dislates más. No tomar en consideración a estos efectos tarifarios si el corro tiene subvención diputacional o no, si público o con taquilla; la irresponsabilidad de inhibirse en el precio de las localidades; un horario de las 6 de la tarde: en plena canícula de julio/agosto, a plena «retesteral-™sol» y en según qué casos teniendo que salir de casa casi en plena siesta.

Pero, frivolidades aparte, reiteramos que en la aplicación de los baremos económicos federativos habría de contar si el corro en cuestión contaba con algún tipo de subvención. Debiera ser factor, junto con la existencia o no de taquilla, muy a tener en cuenta a la hora de encasillar económicamente el corro por parte del órgano federativo. Y, reiteramos también, no «pasar» de la fijación de los precios de las entradas, que puede acabar degenerando en libertinaje y matando la gallina de los huevos de oro.

¿Líneas programáticas, esquemas de actuación, objetivos básicos-¦? ¿Votar sin programa, sólo porque no hay otro? «Quítatetúpaponermeyo». Pues desear que al menos no estorbe, pues nada hay más peligroso que el «tontactivo».

Sin programa ni nada que se le aproxime por parte del candidato in pectore / in virtual/ in(no con m)potencia, en lugar de exigírselo (o al menos reflejarlo) mediáticamente se le está haciendo la campaña electoral cual si de un Florentino Pérez se tratase. Ponga un presi en esta -futurísima- elección presidencial y no lo dé más vueltas, se viene a decir.

¿Y el equipo (directivo)? Tan desconocido como el programa (electoral). El individualismo y ocultismo del carácter leonés, no puede llevar a esos extremos de anonimato del equipo de colaboradores; de la ejecutiva, de los directivos-¦

Previniendo y apercibiendo era el «leit motiv» de hoy. El aire fresco, el compromiso en firme de renovación, percibimos que no van a llegar por este camino y apercibimos tratando de que vayan por otro. Frente común incorporando todas las tendencias («los montes se hacen llanos/ cuando son muchas las manos/ y uno solo el ideal»). Desprendiéndose de los adlátares-florero: metáfora en negro de la lucha leonesa.

Sin olvidarnos del vacío para los cazurramente revirados y que acaban incorporados al manso rebaño; de ovejas, e incluso -como apuntaba un lector- «de cabritos que haberlos haylos». Pues desde lo caprino u ovejuno, cabría que alguna vez para cambiar se pidieran cuentas con datos y rigor. Bienintencionadamente, pero con crudeza. Margen de confianza, pues, a los bienintencionados(que también haylos)-¦marcando distancias con el pastueño rebaño por una vez.

En semanas sucesivas (y sucesivas y sucesivas...a este paso) seguiremos previniendo y apercibiendo sobre carencias y necesidades, superando nuestros temores lampedusianos: que todo cambie para que todo siga igual.

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