Diario de León

Baloncesto | Liga LEB-Oro

El Begar hace real lo de morir en la orilla

Los leoneses, que llegaron a ir 15 arriba, acabaron cediendo frente a un Valladolid más fresco al final

Martín Leiva intenta una jugada bajo la canasta vallisoletana ante la oposición del norteamericano B

Martín Leiva intenta una jugada bajo la canasta vallisoletana ante la oposición del norteamericano B

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Nunca tan gran inicio tuvo un final tan amargo como el que ayer vivió en sus carnes el Begar León en el derbi que le medía al Valladolid y en el que se jugaba buena parte de sus opciones de jugar el play-off por el ascenso. Todo en un partido que como en la reconocida novela de Stevenson «Doctor Jeckill y mister Hyde» vivió dos caras. Una hasta el descanso en la que la superioridad local fue manifiesta y otra en los siguientes 20 minutos con un choque más trabajo en el que los errores en el lanzamiento desde la personal lastraron las opciones de un Begar que ahora deberá imponerse en los dos restantes partidos si quiere estar entre los nueve mejores.

Reza el refrán que un buen ataque comienza por una gran defensa y a eso se aplicó el plantel leonés desde el primer minuto. Ganar era una obligación máxime como se ha puesto la lucha por completar los puestos de play-off. Eso y el hecho de poderse cobrar algunas cuentas pendientes hicieron que el pulso se decantara en los 20 primeros minutos claramente a favor de los locales. Gilbert fue el primero en avisar de que ayer, en el Palacio, los vallisoletanos iban a tener de hincar la rodilla. Leiva y especialmente Báez se mostraban superiores en la zona. El dominicano hacía de las suyas ante un Battle menos ogro de lo que se esperaba. Con el rebote en su poder y el acierto en el perímetro de Stacey (con dos triples incluidos), el Begar llegaba al ecuador del primer cuarto con nueve puntos de renta (15-9) que se fueron a los 11 apenas unos segundos más tarde. Sólo Battle ofrecía cierta respuesta al vendaval leonés que cerraba los diez primeros minutos con un esperanzador 24-14, triple incluido sobre la bocina de Álex González.

La segunda entrega apenas varió los parámetros con un Begar dueño y señor de la situación. Su defensa estaba haciendo añicos a los lanzadores vallisoletanos. Con Van Lacke y Grunfeld desaparecidos sólo los lanzamientos desde la línea de personal maquillaban un resultado que llegó a favorecer a los de De Grado por 15 puntos (35-20) con el tercer triple de Stacey. Restaban 5-™22 para el descanso y sobre la pista sólo existía un equipo. Sólo podía ponerse un pero a la actuación del Begar, el rebote (los castellanos acumulaban al intermedio 15 por 13 de los locales). Precisamente esa situación y el hecho de que el porcentaje en el acierto disminuyera propició que el Valladolid empezara a recortar su desventaja. Su juego exterior empezaba a dar muestras de peligro y con ello lograba estrechar los dígitos hasta el 38-36 a falta de un minuto. Pero Peterson y otro triple sobre la bocina de Rocchia situaban el pulso en un 43-36 a falta de 20 minutos. Con ese panorama el tercer cuarto se convirtió en un pulso sin tregua en el que cada canasta, cada jugada en suma, se peleaba hasta el límite. Con cierta permisividad arbitral los pucelanos lograban igualar la contienda e incluso cobrar su primera renta (49-50) de la mano de Van Lacke a 4-™25 . Con intercambio de ventajas se llegó al último suspiro con un 59-63 en contra del Begar que Gilbert también en el, segundo final dejaba en el 62-63. Lo que iba a acontecer en los diez minutos finales pocos enfermos del corazón podrían resistirlo. Báez recuperó el liderazgo para los leoneses y Bernabé y Gilbert se encargaron de ampliarlo a seis puntos. Pero nada estaba decidido porque a cinco minutos para el final el Begar sólo contaba con un punto de renta. Y ahí, cuando cualquier detalle influye de manera decisiva los lanzamientos desde la línea de personal condenaron a los leoneses ante un Valladolid que no demostró ser superior.

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