Entrevista
«Este torneo tiene asegurada una larga vida»

Joaquín Espejo, árbitro principal del Magistral de León.
Así es Joaquín Espejo Maqueda, un árbitro de lujo cuyo nombre es sinónimo de rigor, seriedad y conocimientos, tres premisas que lo identifican de inmediato y le otorgan el calificativo de «excepcional» entre sus colegas de profesión. Espejo acerca un poco más los entresijos del Mgistral, su labor en estos años, a la vez que da una visión general del ajedrez en el mundo al más alto nivel.
- Después de 22 años arbitrando el Magistral, ¿cómo ha visto su evolución?
- Como todo, la filosofía y el estilo del Magistral ha ido a la par de los tiempos y en estos 22 años ha cambiado de forma sustancial hasta convertirlo en el torneo referencia que es. Al principio era de ajedrez clásico con diez jugadores y otro ritmo de juego más lento. Con el paso de los años tanto la velocidad como el número de jugadores cambió y se introdujo otro sistema más acorde con las nuevas tecnologías. De este modo el Magistral se ponía a la altura de los últimos avances informáticos instalándose modernos ordenadores que ayudaban a los grandes maestros en sus análisis. Esto fue una revolución en el ajedrez aunque lógicamente el tiempo ha demostrado que era demasiado complicado tanto para los propios jugadores, sólo hay que acordarse cuando vino Karpov a jugar por este sistema, que no sabía ni manejar el ratón, se encontraba en clarísima desventaja con Anand por ejemplo que dominaba esta forma de jugar. Ahora con el sistema de matches eliminatorios a cuatro partidas y sin ayuda de ordenador, los encuentros se hacen mucho más fluidos y el público lo agradece y los jugadores más porque las posibilidades son mayores ya que son cuatro partidas y si pierdes una tienes oportunidad de recuperar. En fin que hemos ganado mucho tanto en agilidad de las partidas como ver rostros nuevos cada tarde en el escenario, hay jugadores de otros países, por lo que la variedad es mayor. Internet lo que hace es quitar jugadores presenciales en los torneos y los aspectos humanos lo estamos perdiendo.
-¿De todos los Magistrales que ha arbitrado, que son todos, recuerda alguna anécdota que le haya llamado la atención?
-Sí recuerdo por ejemplo el del año 1989 que fue el torneo de las Polgar y Pynter, el del 90 fue un torneo desastroso con muchos españoles e hispanoamericanos con polémica incluida. Fue un torneo un poco decepcionante porque se conocían mucho todos los jugadores. En el 91 vino Vladimirov y se comenzó a meter jugadores de alto standing. En el 93 vino Gulko, luego el primer campanazo con Karpov y Leko que tuvieron una partida de cuatro aplazamientos y por fin el año 98 de Kasparov que realmente marcó un antes y un después del Magistral.
-¿Cree que el público en general y el aficionado en particular valora el torneo leonés como una forma de acercar el ajedrez de élite a los aficionados?
-Sinceramente pienso que sí. El Magistral ya tiene un prestigio consolidado a lo largo de 22 años y el boca a oreja siempre es lo que mejor funciona en estos casos y tanto la ciudad de León, modelo de ciudad tranquila, ideal para jugar, como la calidad de las instalaciones, la logística general del torneo, el equipo humano que está detrás de Marcelino y la filosofía que Sión le ha dado al torneo pagando lo justo a cada jugador y no permitiendo exigencias de divos del tablero en cuestión de caché, todo eso ha dado un marchamo al evento que ha transcendido las fronteras nacionales y es conocido mundialmente como el torneo de la seriedad. Además Internet, con los miles de conexiones diarias, con los videos, los comentarios desde León y ahora con dos horas de televisión en cada partida en directo, es un lujo que ningún torneo tiene. Por oro lado está la prensa especializada en la que Diario de León es líder indiscutible en el mundo con más de 25 años cubriendo toda la información especializada local, nacional e internacional que se produce en el mundo del tablero. Eso en otras ciudades no existe o muy poco y sobre todo no hay periodistas especializados en ajedrez que sepan de lo que hablan, sepan preguntar y no digan que si las torres se mueven mejor que los caballos. Eso hace veinte años que desapareció. Y no es porque lo diga yo, es vox populi y únicamente existe en León y lo grandes maestros lo saben. De modo que el Magistral es un compendio y un modelo para otros torneos de élite en el mundo cuya fórmula ya han copiado.
-¿Hacia donde camina el mundo de los grandes torneos de ajedrez?
-No quisiera ser pesimista pero pienso que cada vez es más difícil mantener los torneos de alto standing. Hemos visto desaparecer varios de los más importantes en España y en Europa. Por ejemplo Holanda con cuatro grandes eventos ahora mismo le quedan dos, en el norte se ha perdido Groningen, ahora Tilburg. Y Linares se mantiene mercantilmente porque es institucional pero afición hay muy poca. Además se cuida muy poco la cantera, una vez desaparecido Rentero ahora parece que tiene que sobrevivir con alianzas como las que hizo con Morelia o ahora con Amudabi porque dejando al lado el torneo Linares no tiene otra cosa. Pero no se lo que va a suceder en años próximos porque no veo una demanda de los ciudadanos, no hay escuelas, no hay club, y esa equilibrio no existe y esa desproporción no ayuda.
-¿El que este año no esté Anand, le hace perder calidad al torneo? ¿Cuál es su favorito?
- Pienso que no, puesto que eso da la oportunidad a otros jugadores y contamos con Magnus Carlssen que a mi personalmente me gusta mucho y es el nuevo Fischer del ajedrez con un gran torneo reciente como es el de Sofía. Ya jugó en León hace cinco años y ang Yue un jugador muy rocoso, por no mencionar al vencedor del año pasado Ivanchuk, que yo le veo ideal para este tipo de encuentros, ya viste como se deshizo ayer de Morozevich y eso que el moscovita era uno de los aspirantes al titulo. En fin creo que este año va ser un evento muy reñido y atractivo. Puede que echemos de menos a algún campeón del mundo pero eso no quita calidad al torneo y mucho menso interés. Como favorito, con permiso de Ivanchuk, para mi Carlssen se lleva la palma.