balonmano. el derbi se queda en león
El Ademar se da un homenaje (30-23)
El equipo leonés sepulta sus fantasmas pasando por encima del Valladolid

Bicanic y Doder expresan con sus gestos la alegría del triunfo
Unos minutos después de que acabase el derbi, con las emociones todavía calientes en el cuerpo, un amigo se me acercó y me dijo: «Tienes que titular Chorreo al Valladolid ». Ni le faltaba razón ni es una mala alternativa para ilustrar lo que ocurrió ayer en el Palacio. Durante casi sesenta minutos -"sólo levantaron al final un poco el pie del acelerador cuando estaba todo resuelto-" los jugadores del Reale Ademar dieron una exhibición de balonmano. De balonmano ofensivo y defensivo. Del primero porque llegaron a estar nueve goles por encima de los pucelanos (27-18 en el minuto 48) y del segundo porque en la primera mitad los de Pastor, a pesar de su poderosa primera línea, sólo lograron batir a Mirko Alilovic en once ocasiones.
Ayer los de Jordi Ribera confirmaron su línea ascendente, enterraron los fantasmas y las dudas que les acompañaron desde el inicio de esta campaña y se llevaron el derbi. El tercero de forma consecutiva.
Y eso que el arranque no fue muy esperanzador. Con un Sierra segurísimo bajo los palos el Valladolid se pu so 1-3 en los primeros cinco minutos. El Ademar no era capaz de atacar con soltura la pegajosa defensa pucelana muy atenta a destruir las líneas de pase a Castresana y muy rápida para evitar que los tiradores ademaristas Bicanic y Buntic pudiesen correr, elevarse y tirar.
En esos compases iniciales del derbi las defensas se impusieron claramente al juego de ataque. Las tres únicas dianas que llevaba cada equipo hasta el minuto diez dan fe de ello.
Poco a poco, sin perder la fe ni la compostura y con una defensa cada vez más homogénea el Ademar se pone por primera vez por delante al filo del minuto catorce con un latigazo de Buntic. Ya tenía ganas el lateral croata que vio como sus tres primeros lanzamientos se estrellaban en Sierra.
Pero el derbi marchaba por elsendero de la igualdad. Los de Ribera mandan pero sus ventajas son cortas. Oscilan entre uno o dos tantos. Doder que lleva ahora la manija le da más electricidad al juego. El sueco, todo un «quiebra cinturas» rompe con facilidad la defensa pucelana por el centro y es además el mejor artillero ante Sierra con tres de tres.
Haciendo un balonmano muy serio y de muchos kilates, la escuadra ademarista coge un colchón de dos tantos de ventaja que los de Pastor no son capaces de neutralizar. Y la defensa sigue férrea. En 23 minutos Alilovic sólo ha recibido ocho tantos. El reto pasaba por evitar que el poderoso ataque del Pevafersa Valladolid llegase al final a los treinta tantos y se estaba consiguiendo.
Con ataques ordenados y un Aguirrezabalaga que volvió a aprovechar sus minutos con un magnífico índice de efectividad (igual que sucedió en Kiel) los de Ribera no sólo conservan su ventaja al final de los primeros treinta minutos, sino que incluso la aumentan: 14-11 señalaban los marcadores.
El arranque de la segunda mitad siguió alimentando la esperanza de que el derbi se quedase una vez más en León. El Ademar obtuvo su máxima ventaja: 16-12, con un tanto de garra de Castresana. Y Aguirrezabalaga seguía con el punto de mira afinado: cuatro de cuatro. El Ademar estaba a punto de romper el partido. Seis por encima en el minuto seis: 18-12 y un parcial de tres a uno. Pastor pide urgentemente tiempo muerto porque ve que la vía de agua puede hundir el submarino amarillo.
Pero le da poco resultado. Aguirrezabalaga sigue en plan pistolero. Se está convirtiendo en el brazo ejecutor y en el principal guardían de la ventaja leonesa.
Y la renta seguía in crescendo como una buena sinfonía porque a eso se asemejaba el juego leonés. El balón circulaba en ataque con una fluidez realmente buena hasta dar con la mejor opción. Pastor cambia a Sierra por Svensson en la portería pero el equipo leonés está lanzado. Alcanza su máxima renta: 27-18 en el minuto 48. Pero ahí el juego leonés entra en un pequeño bache y encaja un parcial de 1-4 que da alguna esperanza al Pevafersa
Por fortuna volvió el brazo de Buntic para quitárselas rápidamente.
Los jugadores levantan un poco el pie en los minutos finales con todo decidido. Han pasado por encima de un Valladolid que llegaba imbatido al Palacio.