Los yuanes tientan a la Roja
El triunfo de la selección española de fútbol en la reciente Eurocopa ha llenado de peticiones el despacho de Villar en Las Rozas. Muchas selecciones desean enfrentarse al equipo de Del Bosque porque hoy se encuentra dentro del abanico de los mejores. Hace buen fútbol y ha subido su caché, tanto en lo deportivo como en lo económico.
Antes, la Federación española era pagadora. Casi tenía que arrodillarse para enfrentarse a las selecciones punteras. Hoy los términos se han invertido. Sin ir más lejos, España fue reclamada para disputar el Centenario de la Federación Macedonia a cambio de casi un millón de euros antes de acudir a la Copa Confederaciones.
Son varias las Federaciones internacionales que se han puesto en contacto con la FEF para cerrar acuerdos. Una de las más pujantes es la Federación China. El gigante asiático quiere cerrar un amistoso en su capital antes de que la selección española acuda de nuevo a Suráfrica, ahora para disputar la fase final del Mundial 2010. La oferta es suculenta, por encima del millón de euros, pero hay que contar con otros factores antes de aceptar o rechazar la petición.
El calendario está muy comprimido y el cuerpo técnico tiene previsto disputar dos encuentros de carácter amistoso antes de acudir a Suráfrica. En esa estrecha ventana Del Bosque está obligado a cumplir con los seis o siete días de descanso estipulados por la Asociación de Futbolistas Españoles antes de concentrarse. Dicha cita también estará condicionada por el camino que lleven los equipos españoles en la Liga de Campeones. Si el Real Madrid o Barcelona, ahora de los clubes que más jugadores aportan a la selección, llegasen a la final de la Champions complicaría aún más el encaje de bolillos.
Si van a China hay que contar con la pérdida de tiempo (más de diez horas de vuelo) y con el cansancio que acumulan los futbolistas, lo que no representa ningún impedimento en cuanto a fechas. Será después de los dos próximos amistosos, el partido del Centenario y otro en Viena en principio, cuando Villar, Hierro y Del Bosque se sienten y planifiquen el calendario final. Ya hay un boceto, pero demasiados condicionantes a su alrededor.