Reportaje | ander carazo | los dramas de la crisis
Sin alhajas para paliar el bache
Desde el 2007, antes del comienzo de la crisis, el número de préstamos de los montes de piedad españoles no ha dejado de crecer y ha alcanzado ritmos similares a los de la década de los sesenta.
En las entradas de las sucursales puede verse también a los compradores de oro, fuera de su antiguo hábitat del centro neurálgico de las ciudades, que buscan aprovecharse de aquellos que necesitan conseguir urgentemente un puñado de euros que les permita sobrevivir.
Durante el primer trimestre del 2010, la cantidad de nuevos préstamos concedidos en estas entidades ha subido casi un 20% en comparación con el mismo periodo de hace un año y actualmente alcanza los 91.757, lo que supone casi 1.400 pignoraciones diarias -en 2009 fueron 865-. El importe de las operaciones también ha subido en un 26,4%.
El pasado año, en el momento más agudo de la crisis, cerca de 50.000 personas se vieron obligadas a acudir por primera vez a los montes de piedad. «Hace diez meses, cuando perdí el trabajo, mi primo me explicó que ésta podía ser una buena posibilidad para salir del bache», explica un señor que espera la salida de un familiar a las puertas de la sucursal en Madrid.
El número de cancelaciones realizadas por los clientes y de joyas puestas a la venta creció de forma vigorosa -un 46,2%- en los primeros tres meses del 2010. La renuncia de los clientes a recuperar sus alhajas sólo supone un 5%, una proporción que se ajusta al cometido principal de estas entidades: ayudar a que la gente salga del bache sin lucrarse.
La gente no acude en busca de grandes sumas de dinero. Sólo quieren unos euros para superar la situación o pagar «algún gasto inesperado» y devolver la fianza en un momento más sosegado. Según la tercera memoria anual de esta institución, publicada por la Confederación Españolas de Cajas de Ahorro (Ceca), los perfiles de los clientes más asiduos durante el 2009 fueron familias o personas en dificultades económicas puntuales y pequeños empresarios que han agotado sus líneas de crédito tradicionales. Por esta razón, la cantidad media financiada fue de 505 euros, y uno de cada cuatro préstamos no superó los 600 euros el pasado año. Mientras, las operaciones por sumas superiores a los 3.000 euros sólo fueron el 1,40%, pese a que sufrieron un fuerte incremento cercano al 80%.
Un perfil claro. Los datos certifican que los españoles, además de ser mayoría, cada vez acuden más a los montes de piedad en busca de dinero. El porcentaje de usuarios nacionales ha crecido dos puntos desde el 2007 y actualmente supone un 82% de su clientela. «Perdí el trabajo hace unos meses, pero todavía hay que pagar las facturas», alega un nervioso hombre que quiere evitar cualquier protagonismo mientras espera su turno. Como viene siendo habitual, y repitiéndose exactamente las mismas proporciones de los últimos estudios anuales, dos de cada tres clientes fueron mujeres. «Son nuestras joyas, y nosotras las empeñamos», reivindica María, una clienta.