Diario de León

Caída griega bajo control

La reestructuración del país heleno durará al menos una . década pese a la quita de gran parte de su deuda y los rescates.

El vicepresidente griego y ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos.

El vicepresidente griego y ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos.

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francisco apaolaza | atenas
León

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Detrás de los informes animosos, del parapeto de sonrisas diplomáticas y del ‘todo va a ir bien’ que escenifica el gobierno ante la ‘troika’ que supervisa el país, Grecia encara un derribo controlado dentro del euro.

Más que en las reformas necesarias, el discurso de los negociadores sobre el futuro heleno coloca cargas explosivas en todas las áreas del funcionamiento de un estado insolvente. Si Grecia se atiene a todas los cambios que se plantean desde Washington, Bruselas y Fráncfort, tendrá que construir su mañana sobre un solar de escombros. «Los 140.000 millones no serán suficientes para mejorar si no se cambia nada», explican los responsables de la reestructuración que hablan abiertamente de un proceso de destrucción creativa.

Pese a la quita de gran parte de la deuda y la formalización del segundo rescate para el país, en los pasillos de la reforma que controlan el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión se traza una travesía por el desierto que tardará al menos diez años en llegar a puerto.

El panorama, contado en frío, es brutal. Retratan el país como una «colección de intereses particulares» con más de 150 profesiones manejadas por lobbys y un sistema bancario que ha de separarse de una clase política «que lo está matando.

La impresión sobre los sistemas estatales no son mejores. «El estado es una máquina enorme que no puede circular a más de 40 kilómetros por hora». ¿Un ejemplo? Que se tarde ocho años en resolver un proceso judicial es «incompatible con la iniciativa privada».

La idea de cambio consiste en darle la vuelta al calcetín. Incluye recapitalizar los bancos, sacar la guadaña y mejorar la competitividad a base de reducir los costes laborales, reducir los márgenes de beneficio, liberalizar las profesiones, privatizar a destajo... Pero tampoco es fácil poner el país en la almoneda. De la lista de 300.000 millones de euros de los activos del Estado, la ‘troika’ ha encontrado solo 70.000, con lo que faltan 230.000 millones cuya propiedad tendrá que dilucidar una comisión estatal.

Sí que saben que deben pagar más al fisco. La Comisión reconoce los esfuerzos del país por mejorar la recaudación fiscal, pero al Estado le quedan por cobrar 8.000 millones en atrasos.

Un tercio de los ingresos del estado provienen de los trabajadores (en Europa son dos tercios). El resto, sencillamente, escapa y el 40% de los trabajadores —los autónomos— no se retratan. «No está en la cultura de los griegos pagar impuestos», admiten ante una delegación de periodistas que ha viajado a la capital con la Comisión Europea para conocer la realidad del país. «Son mucho más pobres de lo que piensan», dice uno de los examinadores. Según todos los pronósticos, pese a la atomización prevista de los votos y el orgullo herido, la mayoría mantendrá el apoyo al plan de rescate y sus medidas.

Con todo, el cuarto de billón de euros comprometido en el rescate podría no tapar el agujero en las cuentas que agrava día a día la recesión. Corren el riesgo de matar al enfermo al intentar curarlo.

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