Un respiro para el déficit
Los efectos de la recesión hacen prácticamente inalcanzable el cumplimiento del recorte del déficit asumido por España para el año que concluye. Los más optimistas calculan que el año 2012 terminará con unos números rojos de las administraciones públicas equivalentes al 7% del PIB, frente al 6,3% comprometido.
Pero desde el Gobierno sugieren que Bruselas ya ha dado muestras de flexibilidad y cuentan con que los socios europeos atenuarán su rigor en las exigencias, a la vista de nueva etapa de recesión que les sacude a todos.
Si se confirman estas expectativas —la fecha a no perder de vista es el próximo 15 de febrero— el esfuerzo de las cuentas públicas para el ejercicio próximo consistiría en recortar el déficit en el año 2013 hasta el entorno del 6% del Producto Interior Bruto (PIB), objetivo coincidente con las previsiones de los expertos.
Supondría un sacrificio adicional algo menor, puesto que reducir el desequilibrio en un punto de PIB equivale a recortar gastos y/o aumentar ingresos por un total de 10.000 millones. Lo malo es que los ajustes previos han dejado en los huesos la capacidad de consumo y de inversión de los hogares y las empresas, después del aumento de la fiscalidad y la sensible merma del nivel de protección social (recortes en la sanidad, subsidio de desempleo…).
Las comunidades hacen el último esfuerzo para dejar el déficit en el 1,5 % del PIB, como se han comprometido, y mantienen hasta el final el escenario de contención del gasto.