Unos cambios que no acaban de gustar a Bruselas
El Gobierno de Mariano Rajoy tal vez no estuvo demasiado acertado a la hora de programar el orden del día del consejo de ministros. O quizá sí. La contraprogramación cuando el actor principal sabe que va a llevar la voz cantante es un clásico de la política. Porque ayer, todos los ojos miraban a Moncloa, a la presentación de la gran reforma fiscal. A 1.636 kilómetros, en Luxemburgo, los ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) aprobaban unas recomendaciones macroeconómicas para España de cara a 2014 y 2015 en las que piden a Rajoy que grave más el consumo (IVA), la fiscalidad verde, los impuestos especiales y rebajen las cotizaciones sociales para generar empleo. Algo que también pide el FMI o el Banco de España. Pero en Madrid, nada de esto sucedió. Sólo se aprobó una parte, la fácil, la rebaja de la fiscalidad en el trabajo y la adecuación del Impuesto de Sociedades.