La hipoteca inversa, un complemento a las pensiones con poco tirón
Efe | Madrid
La hipoteca inversa, el préstamo que el propietario de una vivienda puede recibir del banco con la garantía de su inmueble, es un producto que apenas ha tenido tirón en España desde que empezó a comercializarse hace una década, aunque puede ser un complemento de la pensión si se es consciente de sus riesgos.
La falta de información que hay sobre este producto, su complejidad, el convencimiento de la población española de que la pensión pública seguirá siendo suficiente, o la concentración del ahorro en inmuebles, pueden ser los factores que han influido en su poca penetración en España, según expertos consultados.
Durante el primer semestre de este año, solo se han formalizado catorce hipotecas inversas en España, por una cuantía promedio de 438.841 euros, según los datos del Centro de Información Estadística del Notariado; pero es que en el conjunto del año pasado se constituyeron 31. El año que más hipotecas inversas se firmaron fue en 2009, cuando alcanzaron las 780, seguido de 2010, con 485, coincidiendo con los momentos más duros de la crisis. Este tipo de crédito, que rara vez se publicita, está dirigido a colectivos muy concretos de la población, como mayores de 65 años, discapacitados o dependientes que sean propietarios de una vivienda. Al contrario de lo que ocurre en la contratación de una hipoteca convencional, el titular del inmueble es quien recibe del banco una cantidad, que normalmente suele ser en forma de renta fija mensual, con la garantía del piso.