Diario de León

El Gobierno ultima un nuevo escudo antiguerra cercado por la presión

La expiración inminente de las ayudas obliga al Ejecutivo a actuar de nuevo

El precio de los carburantes sigue siendo uno de los mercados más tensionados.

El precio de los carburantes sigue siendo uno de los mercados más tensionados.SERGIO PEREZ

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Agencias
Madrid

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El Gobierno volverá a intervenir para tratar de contener el impacto económico de la guerra de Irán ante la imparable escalada de los precios. La urgencia tiene fecha. El 30 de septiembre vence buena parte de las medidas prorrogadas en junio para amortiguar el encarecimiento de la energía, los carburantes y otras materias primas. Pero el conflicto continúa y, con él, un recibo —sobre todo energético— que cada vez pesa más sobre empresas y consumidores.

De cara a aprobar este martes un nuevo decreto antiguerra, el Ejecutivo ha escuchado a sindicatos, patronales y representantes de los sectores más expuestos al cierre del estrecho de Ormuz. Agricultura, pesca, transporte, industria y energía han trasladado sus demandas con un mensaje común: «Las ayudas no pueden decaer; incluso tienen que aumentar». La guerra ya no se mide solo en la cotización del petróleo o del gas en los mercados internacionales. Se nota al repostar, en la factura de una fábrica, en el coste de sacar un barco a faenar o de poner un tractor en marcha. Y, desde ahí, empieza a trasladarse al resto de la economía, también a la cesta de la compra. El combustible resume buena parte del problema. A finales de febrero un litro de gasolina 95 costaba de media 1,48 euros; el 24 de septiembre rozaba ya los 1,92. El diésel había pasado de 1,44 a 1,93 euros y el gasóleo agrícola, clave para el campo, de 1,13 a 1,72. El salto supera el 50% en este último caso. A esta incremento se ha sumado además otro riesgo: que EE UU pueda limitar las exportaciones para abaratar el gasóleo dentro sus fronteras. Este país suministra casi el 20% del comercio mundial de diésel por mar, lo que, sumado a la escasez de este carburante en el mercado internacional por la contienda, podría derivar según los expertos en precios aún más altos.

Para las industrias más afectadas, el golpe es asimétrico. Cuanto mayor es la dependencia de la energía, menor es el margen para absorberlo y algunos sectores han puesto números a esa presión así como propuestas encima de la mesa. Solo la siderurgia calcula un sobrecoste de 658 millones de euros hasta diciembre (403 millones por la electricidad y 255 millones por el gas).

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