Un informe de la OIT concluye que la discriminación en el trabajo «tapona» el crecimiento de los pueblos
Un hombre cobra 100 euros y una mujer 72 por el mismo empleo
Mujeres, mayores, discapacitados, grupos migratorios y poblaciones tribales e indígenas son los colectivos en los que la discriminación labo

Mujeres en una planta de tratamiento de productos farmacéuticos
Las desigualdades afectan a cientos de miles de personas, es decir, los países desarrollados no se libran. La UE refleja que ante el desarrollo de una misma tarea un hombre cobra 100 euros y una mujer 85, diferencia que en España se agranda a 28 euros, es decir, la retribución baja a 72 euros. Los datos están recogidos en un informe, titulado La hora de la igualdad en el trabajo (primero de estas características), publicado mundialmente este lunes, con arreglo al seguimiento de la Declaración de la OIT que vela por los principios y derechos laborales fundamentales. Una de sus conclusiones más contundentes radica en que la discriminación en el trabajo tapona el desarrollo económico de los pueblos y puede tener «efectos catastróficos en la cohesión social nacional y en la estabilidad política». Además, el fracaso en resolver las desigualdades laborales contribuye a «perpetuar la pobreza» con explotación infantil, trabajos forzosos y exclusión social. Su resolución se hace imprescindible porque afecta a «todos los países, sectores económicos y tipos de actividad». El director de la OIT en España, Juan Hunt, fue el encargado de presentar el informe en Madrid. Explicó que pese a la discriminación sexual que se registra en el país, en los últimos siete años se nota cierta mejoría al subir el empleo femenino y la tasa de actividad, según demuestran las estadísticas oficiales. «Las mujeres son el grupo más numeroso a la hora de padecer las desigualdades laborales. A veces, su discriminación es múltiple, como ocurre en los pueblos tribales, que son los más pobres de los pobres», remarcó. El documento recoge que en el mundo el 33% de las diferencias salariales entre los hombres y mujeres que realizan un mismo trabajo obedece al género. El porcentaje baja en la UE al 15%, mientras que en España se sitúa entre un 27 y 28%. Religión, sida y vejez Hunt reiteró que la discriminación laboral es «un problema común en el lugar de trabajo». Destacó que sí bien algunas desigualdades más «flagrantes» disminuyen, surgen otras. Así, el efecto combinado de los movimientos migratorios, del empeoramiento económico y de la redefinición de las fronteras ha destapado la discriminación racial y religiosa sin respeto a las tradiciones y costumbres y con obligación de trabajar en los días que para determinadas creencias son festivos. Mientras tanto, en el ámbito de los discapacitados, las desigualdades se amplían a nuevos enfermos, como los seropositivos. «Se exigen mayores reconocimientos médicos y se recurre al despido», informó Hunt. También ante el envejecimiento de la población se intenta marginar a los trabajadores de más edad. «Se limita su acceso a la formación y se facilitan las condiciones para su jubilación anticipada», añadió. El representante español de la OIT explicó que las medidas adoptadas han sido insuficientes para paliar la discriminación laboral.