Recuperación y bajada de tipos
Bajo el impulso motor de Estados Unidos y Asia, la economía mundial ha recobrado un crecimiento sostenido que incluso podría sacar de su anemia a la Europa continental, lastrada por la fragilidad del consumo y la confianza. Es el diagnóstico del informe semestral de primavera publicado ayer en París por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que agrupa a los 30 países más industrializados del planeta. Los analistas del club de los ricos han revisado al alza sus previsiones de recuperación en el conjunto de la zona hasta el 3,4% en el presente ejercicio frente al 3% pronosticado en su anterior entrega de hace seis meses. Para el 2005 suben el promedio del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,1% al 3,3%. Pero subrayan que esta tendencia expansionista se encuentra desigualmente repartida. De hecho, los autores hablan de una «recuperación a dos velocidades». Por un lado, Estados Unidos afianza su papel de locomotora con un progreso de su riqueza del 4,7% en el 2004 y del 3,7% en el 2005. Le secundan en cabeza del convoy Reino Unido y Japón, con la aportación decisiva del dinamismo de la actividad en Asia, sobre todo en China. En el extremo opuesto, Europa continental viaja a remolque en los vagones de cola por la desconfianza de los hogares que «alimenta el ahorro de precaución y deprime la demanda». Recorte de tipos Pese a este relativo optimismo, la OCDE recomienda al BCE una nueva rebaja de los tipos de interés. «Los interrogantes persistentes sobre el vigor de la economía y la debilidad anticipada de las tensiones inflacionistas parecen justificar la flexibilización suplementaria de la política monetaria», escriben los autores. El informe preconiza un recorte de medio punto en los tipos para mantenerlos en el 1,5% «hasta que la recuperación esté sólidamente instalada y comiencen a reaparecer tensiones en el frente de la inflación». Por el contrario, teme en Estados Unidos una subida de tipos demasiado tardía y brusca, lo que podría provocar un recalentamiento que tendría repercusiones negativas sobre la inversión en todo el mundo. A falta de nuevas medidas de saneamiento, el déficit público debería superar el tope máximo del 3% del PIB impuesto por el Pacto de Estabilidad.