Diario de León

| Crónica | Las cuentas del banquero |

Botín promete un botín

El presidente del BSCH garantiza que el banco ganará 3.000 millones de euros y la junta de accionistas tiene que cerrar filas ante las peticiones de dimisión por el proceso judicial

Botín, durante su intervención ante la junta de accionistas

Botín, durante su intervención ante la junta de accionistas

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Óscar Allende - santander
León

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El grupo Santander ganará 3.000 millones de euros en el 2004, un 15% más y una cifra nunca alcanzada por una entidad española, financiera o no. Lo anunció ante la junta de accionistas celebrada en la capital cántabra el presidente, Emilio Botín, que se mostró muy optimista sobre las perspectivas de resultados del banco para el 2005 y el 2006, aunque no los cuantificó. Tampoco concretó previsiones sobre Iberoamérica, aunque afirmó que el resultado neto del 2004 será mejor y avanzó que desde ahora al 2007 el banco duplicará su negocio de clientes en aquella región. Sobre la junta planeó el proceso judicial abierto al presidente del banco por los pagos multimillonarios realizados al ex presidente José María Amusátegui y al que fuera consejero delegado, Ángel Corcóstegui. En el turno de ruegos y preguntas, hasta cuatro accionistas pidieron la dimisión de Botín -y del número dos de la entidad, Alfredo Sáenz- y el secretario del consejo, encargado de responderles, les invitó a que hicieran constar esa demanda ante notario. Además, con la estrategia de que fuera el presidente de la comisión de Auditoría, Manuel Soto, quien defendiera la responsabilidad colegiada en las elevadas retribuciones a ex directivos, Botín logró un refrendo a estos pagos. Soto dejó explícito que aprobar las cuentas anuales significaba dar el respaldo a la gestión del consejo durante el 2003. Y este órgano de gobierno ha hecho causa común con el presidente en la decisión de abonar las multimillonarias indemnizaciones. Felicitaciones a Zapatero En su discurso ante la junta, Botín felicitó al Gobierno socialista por su «compromiso con la estabilidad fiscal y el equilibrio presupuestario», y declaró no tener «ninguna duda» de que España seguirá en la senda de la creación de empleo, de que «cada día seremos más competitivos y de que creceremos por encima del conjunto de la Unión Europea». En relación al proceso judicial abierto, Emilio Botín aseguró que todos los accionistas del Santander tienen motivos para estar agradecidos a José María Amusátegui y Ángel Corcóstegui, antiguos responsables del banco, por los servicios prestados. Su aportación «al rotundo éxito del proceso de fusión fue decisiva», aseveró. Añadió que el consejo, al retribuirles con cifras multimillonarias, «hizo lo que tenía que hacer y lo hizo en interés de todos los accionistas». El pago de 108 millones de euros al ex consejero delegado Corcóstegui y de 43,7 millones al ex presidente Amusátegui ha dado lugar a un proceso judicial en la Audiencia Nacional en el que la juez Teresa Palacios ha dispuesto la apertura de juicio oral a Botín, Amusátegui y Corcóstegui por los supuestos delitos de apropiación indebida y administración desleal. Botín se declaró seguro de que, al final, «todo se resolverá satisfactoriamente». Aunque el proceso judicial centró las intervenciones de varios accionistas, aunque también hubo preguntas directas y chocantes, como la relativa a una rumoreada fusión entre los dos grandes grupos bancarios rivales -BBVA y Santander-, que Botín zanjó con una escueta negativa. Rafael Pérez Escolar -de quien el presidente del Santander recordó que fue destituido por el Banco de España y condenado por el caso Banesto-, evocó la declaración del propio Botín ante el Tribunal Constitucional cuando aseguró que las acusaciones no sólo empañaban su imagen personal, sino la confianza en el grupo porque «se vería mermada la confianza de los clientes y del sistema financiero en general». Pérez Escobar le preguntó «a qué esperaba para dimitir» y sugirió que le acompañara Alfredo Sáez. El vicepresidente también fue censurado por varios accionistas por sus polémicas declaraciones sobre el desmantelamiento del Estado del bienestar. A pesar de la existencia de cierto sector crítico, el mayor apoyo le vino a Botín de los propios accionistas.

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