El hambre y la desesperación hacen mella en Haití mientras llega la ayuda
Millones de hambrientos deambulan por Puerto Príncipe entre las toneladas de escombros que ha dejado el terremoto y miles de cadáveres abandonados

Aspecto que presentaba ayer Puerto Príncipe, la capital de Haití.
Cargamentos de ayuda humanitaria, médicos, especialistas en rescate y periodistas comenzaron a llegar a Haití desde todo el mundo, pero el caos y la falta de organización seguían ayer reinando en Puerto Príncipe, lo que dificulta que los damnificados puedan beneficiarse de la generosidad internacional.
Miles de personas, muchas de ellas heridas, abarrotan las calles de la capital haitiana, después de haber dormido por segunda noche consecutiva en lugares despejados, como jardines y plazas, a salvo de posibles derrumbes de las montañas de escombros en las que se han convertido numerosos edificios después de los sismos del martes.
Según fuentes de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la Comisión Europea (Ecoh, siglas en inglés), cálculos preliminares señalan que un diez por ciento de las viviendas de Puerto Príncipe se han derrumbado o han quedado inservibles, aunque admiten que podría ser mucho más.
Un responsable de la Cruz Roja local, Víctor Jackson, se aventuró también a dar una cifra de muertos, entre 45.000 y 50.000, aún sabiendo que «nadie sabe con precisión ni está en situación de confirmar» números, informó la emisora Radio Metropole.
Jackson apuntó que los terremotos registrados el martes, el más fuerte de 7 grados Richter y con epicentro a 15 kilómetros de la capital, han dejado tres millones de personas damnificadas, incluyendo a heridos y personas sin hogar.
Los cuerpos de muchos de esos muertos están aun abandonados, los más afortunados cubiertos por piadosas sábanas blancas, en las calles de Puerto Príncipe y, según la misma emisora, «algunos se están empezando a hinchar por el calor».
Huída. En el aeropuerto se agolpan expatriados de todos los países, que tratan de huir antes de que llegue lo peor, como la escasez de agua y alimentos y los saqueos, según cuenta Susan Herrera, una costarricense que huye con su marido y sus dos hijos.
A ese mismo aeropuerto, donde el aterrizaje debe hacerse «a ojo» porque la torre de control sigue sin estar operativa, está llegando la ayuda humanitaria procedente de los cuatro puntos cardinales.
A los envíos internacionales por aire llegados desde España, Colombia, China, EE.UU, Francia, Brasil y México, entre otros países, se ha sumado la ayuda que llega por carretera desde la República Dominicana, el otro país situado en la isla La Española.