Crónica | susana irles
Cinco años sin olvidar a Katrina
Obama llega a Nueva Orleans para apoyar la reconstrucción de la ciudad del jazz

Vista aérea del estado de una de las muchas casas afectadas tras el paso del Katrina.
La ciudad de Nueva Orleans prosigue su recuperación económica pese a la recesión y al vertido de petróleo en el Golfo de México, al cumplirse hoy cinco años de las inundaciones causadas por el huracán Katrina.
La visita del presidente de EE.UU., Barack Obama, y su esposa Michelle, será uno de los actos principales de la agenda de una ciudad que recordará a las más de 1.800 personas que murieron en el desastre. Obama pronunciará un discurso en la histórica Universidad Xavier, destruida parcialmente por la catástrofe y donde insistirá en sus planes para acelerar la restauración de la ciudad. Sus palabras también recordarán la mañana del 29 de agosto del 2005 en la que el corazón del huracán que avanzaba con vientos de unos 200 kilómetros por hora tocaba tierra en la desembocadura del río Misisipi en el Golfo de México. En pocas horas, los diques del lago Pontchartrain y del Delta del Misisipi se derrumbaron y las aguas inundaron el 80 por ciento de Nueva Orleans.
El mayor desastre humanitario de EE.UU. dejó 182.000 edificios destruidos e imágenes de desesperación para el recuerdo. Cinco años después el 90 por ciento de la población evacuada ha regresado a sus hogares, a las nuevas casas construidas o los tráiler provisionales.
1397124194 Recuperación. En junio del 2010 el 85 por ciento de los empleos que había antes de Katrina se había recuperado, pese a que el país está apenas saliendo de la mayor crisis económica desde la Gran Depresión de los años 1930. La ciudad empezó este año como el primer destino turístico del país y en febrero su equipo local de fútbol americano, The Saints, ganó la liga nacional.
Sin embargo, las ansias de cantar victoria se desvanecieron el pasado 20 de abril, cuando una explosión en una plataforma petrolífera gestionada por BP en el Golfo de México desató el mayor vertido de la historia del país. La imagen de una ciudad que vive del turismo y del marisco que llega del Golfo volvió a resentirse y, desde entonces, el municipio ha invertido 5 millones de dólares en campañas para convencer al público de que el petróleo no llega a la festiva urbe, cuna del jazz y el blues y de la genuina cocina criolla.
Pero las consecuencias del huracán, del vertido y de la crisis frenan todavía una recuperación para algunos «frágil» y para otros «milagrosa». Nueva Orleans encabeza el índice de asesinatos del país. La pobreza, de un 23 por ciento, dobla la media nacional de un 11 por ciento. Negros y latinos sufren aún más las desigualdades. Sus ingresos son, respectivamente, un 44 por ciento y un 25 por ciento menores que los de los blancos. Pero los economistas destacan igualmente progresos, como el informe The New Orleans Index at Five , divulgado este mes por el Instituto Brookings. «A pesar de soportar tres shocks en los últimos cinco años, la Nueva Orleans metropolitana se recupera y, en algunas maneras, lo está haciendo mejor que antes», concluyen los autores.
La reconstrucción sigue en marcha y la visita de Obama ha generado aún más expectación en un ciudad que dio el 80 por ciento de sus votos al ahora presidente y que espera impaciente más compromisos y hechos que logren olvidar año tras año el daño que causó el Katrina.