Asesinan a un gobernador de Pakistán contrario a la ley antiblasfemia
Tasir, criticado por los clérigos integristas, fue tiroteado por uno de sus guardas

Expectación ante la llegada del cuerpo sin vida del gobernador a un hospital de Islamabad.
El gobernador de la provincia paquistaní oriental de Punyab, Salman Tasir, blanco de los odios islamistas, fue asesinado ayer en Islamabad, escenario durante las horas previas de una frenética actividad política por la crisis parlamentaria de la que el Gobierno está intentando salir indemne.
Tasir se hallaba cerca de su vehículo, aparcado en el céntrico mercado de Kohsar, que aloja cafeterías y restaurantes, cuando uno de sus guardas disparó contra él y acabó en el acto con su vida a las 16.00 horas locales (11.00 GMT), informó una fuente policial.
El gobernador, diana de las críticas de los clérigos integristas por su oposición a la ley antiblasfemia de Pakistán y su apoyo a la campesina cristiana condenada a muerte bajo esta norma, Asia Bibi, recibió hasta nueve disparos.
Las televisiones mostraron imágenes del lugar de los hechos, con un reguero de sangre al lado de un coche con impactos de bala.
El titular de Interior, Rehman Malik, confirmó en una comparecencia ante la prensa que el guarda, identificado como Malik Mumtaz Hussain Qadri, pertenece a las fuerzas de seguridad punyabíes y tiene 26 años.
«Durante la investigación, determinaremos si (el asesinato) fue una decisión personal o alguien lo instigó», declaró el ministro.
Fuentes policiales citadas por los canales de televisión Geo y Express precisaron que Qadri, que se entregó tras el asesinato a la Policía, estaba integrado en las fuerzas de élite de Rawalpindi, ciudad vecina de Islamabad.
Desde la muerte de la ex primera ministra Benazir Bhutto en Rawalpindi en diciembre de 2007, no se había registrado otro asesinato de una figura política paquistaní de primera línea.
También militante del gobernante Partido Popular (PPP) y próximo al viudo de Benazir, el presidente Asif Alí Zardari, Tasir había intentado interceder en el caso de Bibi, condenada a muerte por una corte distrital por proferir una supuesta blasfemia contra Mahoma.
Pese a que se mostró seguro de que Bibi recibiría el perdón presidencial, el caso siguió por los cauces de la Justicia ordinaria y se halla actualmente en el Tribunal Superior de Lahore.
En las manifestaciones islamistas que se convocaron contra la intención del Gobierno de enmendar la ley antiblasfemia, se lanzaban algunas proclamas contra Tasir, convertido junto al ministro de Minorías, Shahbaz Bhatti, en la cara visible de los protectores de las minorías religiosas en Pakistán.