Canadá abandona ya su «misión de combate» en Afganistán
Las tropas canadienses son las primeras en salir del país
Las tropas de Canadá cerraron ayer oficialmente su «misión de combate» en Afganistán y se convirtieron en el primer país en hacerlo tras el anuncio de los planes de retirada realizados en junio por Estados Unidos y sus aliados. «Los canadienses no se van del país: van a cambiar su misión de combate por una de entrenamiento que se centrará en un entrenamiento institucional, fuera de Kabul», añadió. En Afganistán hay en la actualidad un total de 133.000 soldados extranjeros procedentes de 48 países, y julio es el mes fijado para el inicio de una retirada progresiva que debe terminar en el 2014. En el caso canadiense, su primer ministro, Stephen Harper, ya había anunciado en una visita sorpresa a Afganistán a finales de mayo que Canadá mantendría tras julio una fuerza de 950 soldados en el país asiático para capacitar a sus fuerzas de seguridad. Las tropas canadienses, algo menos de 3.000 hombres, iniciaron su misión de combate en el 2002, desarrollada en la conflictiva región sureña de Kandahar, y 157 de sus soldados han muerto desde entonces. Sus militares cedieron el control de los distritos en una ceremonia de traspaso de bandera con sus colegas estadounidenses el pasado martes, aunque fue ayer el día en el que termina oficialmente el mandato de su misión militar. El fin de las misiones de combate coincide con el traspaso de las responsabilidades de seguridad a las fuerzas afganas, que asumen este mes el control en siete zonas. En Afganistán, sin embargo, hay una mezcla de inseguridad y escepticismo entre los sectores más liberales y aquellos que han prosperado gracias a la presencia de las tropas extranjeras, que invadieron el país en el 2001 para derrocar al régimen talibán. «Lo que importa es saber cuántas tropas habrá más allá del año 2014, porque todos sabemos que serán las tropas afganas las que tendrán que asumir la seguridad», afirmó en declaraciones el analista político Harun Mir.