Un año negro para Scotland Yard
A solo un año de los Juegos Olímpicos, Scotland Yard vive la mayor crisis de su historia, sin responsable al cargo, entre acusaciones de corrupción y enfrentado a una ola de violencia callejera en Londres sin precedentes.
Ayer se desplegaron 16.000 agentes en las calles de la capital británica para tratar de restaurar el orden después de la violencia sin precedentes vivida anoche en catorce barrios, que causó 200 detenidos, al tiempo que Scotland Yard ha debido pedir ayuda a cuerpos y policías de otras ciudades. Toda una humillación para la veterana Policía Metropolitana de Londres, una fuerza con un total de 32.500 efectivos (de ellos 14.200 policías) y que presume de buenos métodos policiales y relaciones con la comunidad desde su nacimiento en 1829.
El comisario jefe en funciones de Scotland Yard, Tim Godwin, aseguró ayer en la cadena BBC que no hay ningún plan para desplegar al Ejército ante la actual ola de «delincuencia, robo y violencia» en la capital británica, con casi ocho millones de habitantes y una extensión de 1.600 kilómetros cuadrados en su zona metropolitana. «Es un día triste para Londres» y «vamos a estar en las calles en un número mucho mayor» de lo habitual, dijo el responsable en funciones de la policía.
La actual crisis se encuentra a Scotland Yard descabezado desde la renuncia, a mediados de julio, de su comisario jefe y su «número dos» por el escándalo de los pinchazos telefónicos de los medios de Rupert Murdoch, cuya investigación demostró sobornos extendidos a policías para lograr exclusivas. Sin sustituto aún en el puesto de máximo responsable, es Tim Godwin quien ocupa el cargo de comisario jefe en funciones y quien da la cara estos días.
Ayer volvió a insistir a los padres que tengan controlados a sus hijos, ya que muchos de los alborotadores son adolescentes, y aseguró que los culpables serán localizados.
Se suspendieron los permisos para que ayer participasen en el operativo extraordinario de seguridad todos los agentes, que al igual que los funcionarios se han visto afectados por los drásticos recortes en el gasto público decididos por el Gobierno de Cameron.