«Críticas sin motivo»
Consciente de la sorpresa que ha suscitado la marcha atrás del presidente, Kerry defendió durante varias entrevistas su decisión y la presentó como el fruto de su respeto por los congresistas y no como un signo de debilidad: «Si no hiciera esto, ya estaríamos oyendo a la gente quejándose de que no había ido al Congreso y que había actuado unilateralmente».