Europa ahonda su división
O mucho cambian las cosas o esa Europa amante de alcanzar acuerdos imposibles sobre la bocina cosechará un nuevo fracaso en un gestión de la crisis migratoria protagoniza por las decenas de miles de sirios que huyen del horror de la guerra. La división es enorme. Para muestra, la ambiciosa propuesta lanzada por la Comisión Europa para ampliar de 40.000 a 160.000 la cifra de refugiados que ahora están en Italia, Grecia y Hungría que deberán ser acogidos por los distintos Estados miembros en función de unas cuotas que ahora son voluntarias pero que se pretende que sean obligatorias. Jean-Claude Juncker filtró su propuesta ‘estrella’ el jueves —la presentará el miércoles— y ayer, los países del llamado Grupo V4, es decir, Polonia, Eslovaquia, República Checa y Hungría, dijeron no. La ilusión duró unas horas. No. Rotundo. No a la obligatoriedad. Y sin unanimidad en los Veintiocho o al menos una mayoría de cierta consistencia, el recorrido de cualquier propuesta en Bruselas es nulo.