Un problema de imagen
La propuesta urgente y extraordinaria planteada por la Comisión Europea para distribuir entre los Estados miembros a 120.000 demandantes de asilo que están en Italia, Grecia y Hungría se aprobará sí o sí en las próximas semanas. Porque el problema no es el qué, sino el cómo. Porque no es lo mismo hacerlo por unanimidad, por consenso, que acatarlo por el procedimiento legislativo de la mayoría cualificada (el 55% de los países que sumen al menos el 65% de la población).
Una suerte de imposición que entrañaría unos riesgos políticos que no interesan demasiado a una Europa resquebrajada por el Este. Además, no tiene mucho sentido obligar a un país a acoger a un determinado número de refugiados cuando no quiere hacerlo, lo que por cierto repercutiría negativamente en los propios refugiados. Y si el Estado se niega, ¿qué hace Bruselas? ¿Abrir un expediente? ¿Imponer sanciones? La situación es muy compleja, sobre todo en lo político.
Fractura en la UE
Lo peor, sin duda, es la fractura en la que ha quedado sumida la UE después del bloqueo protagonizado durante la noche del lunes por los países del grupo de Visegrado (Hungría, República Checa, Polonia y Eslovaquia), Letonia o Rumanía. En la práctica, el problema no es tanto de cifras como de filosofía. De hecho, en el peor de los casos, la negativa de estos seis países a acoger asilados sólo supondría perder 19.000 plazas de las 120.000 propuestas por la Comisión liderada por un cada vez más enojado Jean-Claude Juncker. Apenas un 15% que ni tan siquiera se llegaría a cumplir porque estos países no rechazan recibir a refugiados, sino que Bruselas les imponga cuántos debe acoger.
El problema no es de cifras, sino político. Mientras el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, decide si convoca una cumbre extraordinaria de líderes la semana que viene, la jefa de la diplomacia comunitaria, Federica Mogherini, exigió «unidad» y recordó en la Eurocámara que Europa se está jugando el prestigio de ser conocido como el «campeón de los Derechos Humanos en el mundo».