La crisis migratoria cubana se desatasca
Cuando Joel —nombre ficticio— se enteró de que los gobiernos centroamericanos habían llegado a un acuerdo para comenzar el traslado de los más de 7.000 cubanos atascados en la frontera de Costa Rica se debatía entre pensar que podía ser una inocentada o tirarse de los pelos por haber devuelto el billete de avión que le hubiera llevado a Ecuador el 27 de noviembre, la primera parada —y la más fácil— de un peregrinaje regional antes de cruzar la frontera de Estados Unidos, donde lo esperaría el amigo que financiaba su viaje, y destino final de la odisea centroamericana que viven miles de cubanos.
De haber viajado en tiempo y forma hubiera sido uno de los primeros en probar el «plan piloto» aprobado en una cumbre de emergencia entre representantes de Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá, México y dirigentes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para abrir un «paso excepcional, seguro y ordenado» para los inmigrantes cubanos.
El acuerdo prevé ir vaciando los albergues costarricenses donde hasta 7.000 cubanos han vivido hacinados las últimas semanas. Allí les pillaron estas fiestas navideñas y allí improvisaron, al igual que en la isla caribeña, palos para asar cerdo al pincho. Los primeros serán trasladados en los próximas horas por vía aérea a El Salvador y desde allí saldrán en autobuses hacia México. Desde ahí es fácil cruzar la frontera y decir ‘soy cubano y quiero asilo’.serva su nombre.