Diario de León

Corea del Norte desafía con un misil la cumbre nuclear de EE UU

La cita sobre seguridad, en la que no estuvieron ni Irán ni Rusia, concentró a 56 jefes de Estado.

Obama, en el centro, en una foto de familia en la que también aparece García-Margallo, en la última fila. ANDREW HARRER

Obama, en el centro, en una foto de familia en la que también aparece García-Margallo, en la última fila. ANDREW HARRER

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M. Gallego | Nueva York

A la hora en que Barack Obama sostenía reuniones con los líderes de China, Japón y Corea del Sur para declarar su compromiso con la desnuclearización de la región, un misil de Corea del Norte estallaba en el Mar de Japón. Era un claro desafío del régimen de Pyongyang a la unidad del mundo que el Nobel de la Paz pretendía legar en su última Cumbre de Seguridad Nuclear.

En realidad la cumbre de dos días ya había sido torpedeada por Rusia, el país que más cabezas nucleares posee, ausente de la cita en Washington. La Casa Blanca le restó importancia con un «ellos se lo pierden», porque según el asesor de Seguridad Nacional Ben Rhodes «se están aislando a sí mismos al no participar como habían hecho en el pasado».

Tampoco Irán se encontraba representada en la tercera cumbre de Seguridad Nuclear que concentró a 56 jefes de Estado, pero el hecho de que no estuvieran discutiendo la amenaza que supone este país, sino cómo vigilar el cumplimiento de los acuerdos alcanzados para su desnuclearización, era en sí una victoria que valida la doctrina conciliatoria de Obama frente a la política de ‘cowboy’ de sus predecesores. «Después de casi dos años de intensas negociaciones y fuertes sanciones, los países representados en esta sala lograron lo que no se consiguió con décadas de animosidad y retórica (bélica): Un acuerdo de largo plazo que cierra cada posible camino para que Irán construya armas nucleares y lo somete a las más amplias inspecciones nucleares que se hayan negociado nunca», se autocongratuló el anfitrión al abrir la cumbre.

Frente al ‘bomb-bomb Irán’ de su primer rival electoral, John McCain, e incluso de la que luego sería su secretaria de Estado, Hillary Clinton, Obama había defendido desde el principio de su andadura presidencial una doctrina conciliatoria basada en hablar con sus enemigos en lugar de amenazarlos. Le ha costado siete años de gobierno llegar a esta última cumbre mostrando que el acercamiento funciona. «Es un éxito diplomático que esperamos poder copiar en el futuro», dijo iluso, porque le quedan apenas diez meses en la Casa Blanca.

Desde enero, Corea del Norte ha lanzado tres pruebas nucleares que ponen los pelos de punta a sus vecinos. Obama propone vigilar la aplicación de las sanciones aprobadas por la ONU para demostrar que «violarlas tiene consecuencias». Su política multilateralista descansa en la unidad de la comunidad internacional que ayer se anotó progresos muy modestos en esta cumbre.

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