Las protestas pierden fuerza

Protestas en París contra el proyecto de ley laboral francés. ETIENNE LAURENT
La movilización contra el proyecto de ley laboral del Gobierno francés celebró ayer su duodécima jornada de protesta, que no logró superar las cifras de las anteriores y volvió a discurrir bajo fuertes medidas de seguridad. La concentración tuvo lugar al mismo tiempo que el primer ministro, Manuel Valls, anunció un nuevo recurso al artículo 49.3 de la Constitución para adoptar la controvertida reforma sin votación. La marcha bloqueó entre las 13.30 y las 17.00 hora local seis paradas de metro y el acceso a todo el recorrido, entre la plaza de Italia y la plaza de la Bastilla. Fuentes de la Prefectura de Policía parisina informaron de que hubo siete detenciones y se puso en marcha el mismo dispositivo que en las pasadas ocasiones.
Un manifestante declaró que las movilizaciones van a continuar. «No vamos a parar hasta que el Gobierno dimita y nosotros consigamos lo que queremos para nuestro país». Otro manifestante anunció que, de aprobarse la ley, las protestas continuarán después de las vacaciones. Esta lucha, agregó, «afecta a todo el mundo. A los trabajadores del sector privado y a los del público. Es una ley retrógrada».