Macron afronta un inicio de curso plagado de reveses para su Gobierno
El presidente galo está sumido en la cota más baja de popularidad en sus 15 meses de mandato.

El presidente francés, Emanuel Macron. MAURI RATILAINEN
f. Iturribarría | París
Emmanuel Macron prepara los exámenes de septiembre. El presidente francés arrastra varias asignaturas pendientes. La evaluación más acuciante es el relevo de Nicolas Hulot, figura estelar del Gobierno hasta su inesperada dimisión esta semana en pleno arranque del nuevo curso político. La ralentización del crecimiento económico, la resistencia a bajar del paro y el bloqueo del poder adquisitivo son otros reveses añadidos para un gobernante sumido en la cota más baja de popularidad en sus quince meses de mandato.
Macron ha abierto un período de reflexión durante el fin de semana. Le da vueltas a la resolución de la crisis provocada por la espantada de Hulot. El ministro de Medio Ambiente, número tres en el orden jerárquico del Gabinete, improvisó la renuncia sin avisar a su mentor en una entrevista radiofónica el martes mientras el jefe del Estado iniciaba un viaje oficial de tres días a Dinamarca y Finlandia. Fue un sorprendente golpe bajo que le priva de la personalidad más apreciada por los franceses y del aval verde a los delicados equilibrios ecológicos en materia económica.
Tentado durante meses por arrojar la toalla, Hulot ha comprometido a Macron al justificar su dimisión por impotencia ante la influencia de los grupos de presión nucleares, agrícolas e industriales. La gota que desbordó su resignación ante los intereses privados fue el compadreo con el poderoso lobby de los cazadores de un presidente amante de la caza con el punto de mira puesto en los cinco millones de electores rurales. Al final se ha tomado las vacaciones del señor Hulot, a imagen del personaje cinematográfico creado por el cómico Jacques Tati, con el aval de la opinión pública que le sigue colocando en cabeza de las personalidades a las que desea una mayor influencia política.
Por el contrario, Macron ha bajado cinco puntos en el capital de popularidad según la primera encuesta realizada tras la despedida a la francesa del buque insignia verde de la flota gubernamental.
Macron acusa el descrédito originado por el escándalo de Alexandre Benalla, su guardaespaldas de confianza imputado el 22 de julio por una agresión parapolicial a manifestantes del Uno de Mayo en París. La reanudación a finales de mes de los trabajos de la comisión creada por el Senado para investigar el caso volverá a poner bajo el foco de la actualidad el principal quebranto a la «República ejemplar» prometida por el presidente renovador.