Diario de León

La violencia sexual contra la mujer en Corea del Norte es generalizada

Un informe de Human Rights Watch denenuncia que los abusos son «un secreto tolerado».

Una mujer norcoreana en una fábrica de jabones. HOW HWEE YOUNG

Una mujer norcoreana en una fábrica de jabones. HOW HWEE YOUNG

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andrés sánchez braun | seúl

La organización Human Rights Watch (HRW) publicó ayer un informe que incluye más de un centenar de testimonios para documentar como nunca antes los abusos y violencia sexual que sufren a diario las norcoreanas y su total indefensión ante semejante panorama. El demoledor informe, presentado en Seúl, plasma en detalle por primera vez una situación que ya habían mencionado anteriores investigaciones sobre derechos humanos en el que se considera el país más hermético del mundo. Este nuevo documento no deja lugar a dudas; prácticamente toda mujer norcoreana, niña o adulta, está expuesta a sufrir abusos sexuales, violaciones incluidas, durante buena parte de su vida tanto en el ámbito privado como en el público en un contexto que garantiza una impunidad casi total a los hombres que las agreden.

«El resultado (del informe) se sale del gráfico. Esto no es ‘me too’, esto es más bien «todas han sido víctimas». «Omnipresente» y «sistemático» son dos palabras que tienen que estar en primer plano al abordar este tema», contó a Efe el vicedirector de la división de Asia para HRW, Phil Robertson, antes de la presentación.

Entre 2015 y 2018 HRW entrevistó para este análisis a 106 norcoreanos (72 mujeres, cuatro niñas y 30 hombres) de los cuales la mitad abandonaron el país después de 2011, cuando Kim Jong-un llegó al poder, subrayando que bajo su mando la situación de los derechos de la mujer no ha mejorado en absoluto.

De entre los hombres, ocho son exfuncionarios del régimen que ratifican en las entrevistas cómo la mayoría de mujeres -la excepción siendo aquellas que están directamente relacionadas con varones poderosos- no tienen alternativa a la hora de plegarse a la voluntad masculina si quieren sobrevivir. Como punto de partida, las encuestadas destacan en las entrevistas lo inútil que resulta denunciar un abuso o violación cuando muchos son cometidos por miembros de las propias autoridades.

Además de la dureza de los episodios que narran las víctimas, llama la atención lo sorprendidas que se muestran muchas norcoreanas al descubrir que alguien pueda estar interesado por la violencia sexual que padecen. «Sucede tan a menudo que nadie piensa que esto sea un problema. Los hombres que agreden sexualmente a las mujeres no creen que esté mal y nosotras tampoco lo pensamos», cuenta en el informe Oh Jung-hee, una mujer en la cuarentena que como todos los entrevistados en el reporte emplea nombre ficticio. «Pero somos humanas y lo sufrimos», explica Oh antes de añadir la frase que da título al informe: «Lloras por la noche y no sabes por qué».

El estudio destaca cómo la discriminación por géneros comienza en la infancia, donde las «niñas aprenden que no son iguales a los niños.

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