El ideal de la primera dama
Todas las miradas están puestas en una mujer que cambiará por fin el aire frío de la Casa Blanca. En Jill Biden están depositadas las esperanzas de esos estadounidenses que añoran una figura desaparecida en la era Trump. Esa primera dama que representa el ideal americano, apoya al presidente y muestra su propio peso político.
Jill Tracy Jacobs, nacida en Nueva Jersey en 1951, es profesora en un instituto en Wilmington (Delaware), y su matrimonio con Joe Biden cumple ya 43 años. De su temperamento lo dice todo que haya sido la primera segunda dama de Estados Unidos con un trabajo remunerado, no quiso dejar de dar clases cuando él alcanzó la vicepresidencia.
Pero además es una mujer comprometida con los retos que le ha presentado la vida. Antes de tener su propia hija, Ashley, con Joe, se convirtió en madre de Beau y Hunter, los dos hijos de Biden que sobrevivieron al accidente en el que murieron su primera esposa y la pequeña Naomi. Estuvo al lado de los militares cuando Beau se alistó tras el 11-S y junto a los afectados por cáncer cuando esta enfermedad se lo llevó.