OPINIÓN Javier Fernández Arribas
Soldados de primera
Los soldados norteamericanos son de primera y los demás que les juzgue el Tribunal Penal Internacional. Es una actitud de poder que se impone para gozar de inmunidad y de impunidad para los soldados estadounidenses, aunque sea temporal. Pero ya se sabe que lo que bien empieza se hace norma, y al final, jurisprudencia. El plazo de un año de inmunidad para que los «marines» queden fuera de la autoridad del Tribunal Penal Internacional es un cínico argumento para que algunos países justifiquen el voto favorable a esta resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Gobiernos como el de Reino Unido, que nunca tuvo prejuicios en representar en Europa los intereses norteamericanos, se hinchó a defender la capacidad y autoridad del Tribunal Penal Internacional y ahora busca una salida al trágala norteamericano. Otros, aunque lo disimulen, lo llevan peor como Francia, e incluso Canadá, que interpreta el papel díscolo en la orquesta de la ONU que toca el himno de Bush. Una vez hechas estas consideraciones hay que mirar a la realidad que muchas veces no se corresponde con los intereses políticos y casi nunca con la brutalidad de una situación bélica donde los soldados siempre llevan las de perder. Hay razones de peso para que la administración Bush haya impuesto su criterio bajo la amenaza, entre otras, de retirar a sus soldados de Bosnia y de Kosovo. No es una cuestión de números sino de capacidad y medios aéreos e inteligencia. Pero también cuenta lo que se atreven a hacer los norteamericanos y lo que pueden hacer los europeos. Efectividad y respeto escrupuloso a la legalidad no siempre van de la mano. Es más, siempre hay algo que no contar porque la «información privilegiada» en zona de conflicto cuesta lo que cuesta. Y las operaciones militares mucho más. La cuestión radica en si tu Gobierno te va a respaldar cuando «reconoces» tras las líneas enemigas o si te va a dejar «tirado» si te descubren. Normalmente estos episodios se resuelven con total discreción para los dos bandos porque siempre hay «cromos» que intercambiar. Sin embargo, las operaciones de gran calibre siempre dejan demasiadas víctimas y familiares iracundos que claman venganza por el genocidio de sus seres queridos. O simplemente Justicia por la muerte de unas personas en condiciones injustificables aunque sea bajo la agobiante tensión y presión de la guerra más sucia y descarnada. Lo acabamos de ver en el cine, es el caso de Somalia con 17 marines muertos frente a unos mil somalíes acribillados. Piensan ustedes que Washington va a dejar algún resquicio a que sus presidentes sean denunciados ante el TPI aunque no tenga capacidad retroactiva. EE. UU. encubre operaciones inconfesables para ganar una guerra porque es mucho peor perderla como en Vietnam. ¿Y los demás?.